Boca Juniors y su peculiar toque esloveno

Existe en Sudamérica, precisamente en Buenos Aires, Argentina un estadio de futbol cubierto por una manta gloriosa de mitos y leyendas que cuentan que el recinto de epopeya late para el equipo cuando hace falta e inclusive que se le ha escuchado hablar personalmente a los jugadores para animarlos a portar valientemente la casaca azul y amarillo. “La Bombonera” le llaman al estadio con capacidad de casi 50 mil espectadores, que le debe su nombre verdadero a un personaje específico.

Alberto José Armando fue presidente del club xeneize durante 20 años y es él a quien se le debe el nombre oficial de “La Bombonera”, nunca conocida como “Estadio Alberto José Armando”. Sin embargo dentro de la magna historia del legendario estadio conocido en todos los rincones del mundo futbolero, sería adecuado hablar de otros nombres. Uno de ellos, sin duda alguna; Viktor Sulčič, arquitecto esloveno, a autor de la construcción y algo más.

En lo arquitectónico se logró una notable disposición de los espacios en un solar extremadamente reducido. Sulčič cortó la geometría del estadio completo por un costado, haciéndolo de una peculiar forma. Cuenta la leyenda que el arquitecto asoció el diseño del monumento con una caja de bombones que recibió como regalo durante su cumpleaños en plena construcción, de ahí el mote histórico del edifico.

Los cánones de la arquitectura, reprobarían absolutamente todo el graderío, que no cumple con ningún reglamento de construcción en el mundo, y es que las gradas están inclinadas y van en contra de las medidas de seguridad e isóptica que conlleva cualquier edificio de carácter deportivo. Sin embrago es este desperfecto arquitectónico el principal causante de la magia mística que rodea el estadio bostero.

Todo futbolista del orbe sueña con alguna vez jugar en éste estadio. ¿Vas a jugar o no vas a jugar en Boca? – le preguntaba un periodista argentino al férreo campeón del mundo italiano Gennaro Gattuso, a lo que éste contesto – Mi sueño siempre ha sido jugar en “La Bombonera” –. Y cómo no querer vestir de azul y amarillo cuando la hinchada moteada “La 12” hace vibrar literalmente el pasto, y no se calla durante 90 minutos… o más, si va al caso. O ¿por qué no jugar con los colores de una institución ajena y extraña llevando en el pecho una franja roja desconocida por ejemplo ante las hostiles miradas de 50 mil que no paran de insultarte? Algunos tienen el fetiche y les causaría tal vez más placer, anotar un gol llevando alguna de estas prendas que nada tienen que ver con los colores de Boca y mandar callar a todos esos que te odian, a toda esa grada deforme arquitectónicamente peligrosa que necesita los llamados paravalanchas para que no se mate su gente, a toda esa grada que más bien parece una muralla de banderas, mantas, globos y tambores, dispuesta a venírsete encima, ya sea para gritar con tu garganta encaramada, o para aplastarte por que no comparte ese aullido tuyo.

Por José Bernal @JoseDBernal3

Infografia Completa BOMBONERA

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