Derbis Explosivos: Moscú en alta tensión

En las lejanas tierras de Rusia se encuentra situada la ciudad de Moscú, antigua capital de la Unión Soviética. La urbe ha sido partícipe de luchas sangrientas a lo largo de su historia, desde la invasión de Napoleón en 1812, la revolución bolchevique en 1917 y el asedio de las tropas nazis en 1942, sin embargo, la metrópoli nunca se dio por vencida. Ahora la localidad eslava vive uno de los derbis más violentos e intensos del futbol, cuyo juego es catalogado de máximo riesgo: CSKA de Moscú vs Spartak Moscú.

La escritora bielorrusa Svetlana Aleksiévich, que nació bajo la hoz y el martillo, argumenta que en el fondo somos un pueblo proclive a la guerra, nunca hemos vivido de otra manera. Esto es la opinión que tiene sobre los pueblos de eslavos de la antigua Unión Soviética cuyo legado de violencia persiste hoy en día y se expresa a través de tantas formas, una de ellas el futbol ruso que genera un detonante de explosividad al Gran Derbi de Moscú.

Todo comienza con la fundación del CSKA de Moscú el 22 de agosto de 1911 bajo el nombre de OLLS, abreviatura en ruso para la Sociedad Amigos del Deporte del Esquí. El club había sido fundado por distintos amantes del deporte de la alta clase social rusa, que continuando con la tradición en el mundo, crearon al OLLS como un conjunto polideportivo con ramas en boxeo, atletismo y patinaje, siendo el principal la escuadra de futbol la cual comenzó a dominar la liga regional de la capital moscovita.

El nacimiento de la Sociedad Deportiva de Moscú (MKS) llegó el 18 de abril de 1922. Al club arribó Nikolái Stárostin símbolo del conjunto ruso pues gracias a su iniciativa el equipo pasó de denominarse Spartak en 1935, en honor al esclavo tracio Espartaco que luchó en contra el poder de Roma por la libertad de su pueblo. Con esto, las bases de la escuadra quedaron sentadas pues sería un equipo para el pueblo, cosa que quedaría demostrado en años subsecuentes.

El primer enfrentamiento entre el OLLS y el MKS sucedió en junio de 1922 cuando jugaron la final de la liga de moscovita en un estadio neutral con victoria para los esquiadores 4-2, sin embargo, esta primer enfrentamiento no pasó a mayores y la rivalidad de ambos era opacado por partidos en contra de otros equipos como el Dinamo de Kiev y Moscú. La tensión entre el Spartak y el CSKA comenzó a gestarse debido a las dimensiones políticas y culturales que representaban ambos a inicio de los años treinta.

El OLLS cambió su nombre por CDKA debido al vínculo más cercano que tuvo el club con el Ejército Rojo, mientras que el Spartak se relacionaba con sindicatos de trabajadores. Dentro del futbol el equipo de las fuerzas armadas soviéticas comenzó a gestar victorias y títulos cuando se creó la liga profesional de la URSS en 1936, sin embargo, el Spartak también tuvo un despegue enorme dentro del balompié. Finalmente en 1960 el CSKA adoptó el nombre que usaría en adelante, pues ahora sería una órgano más de los militares.

Un partido contra el CSKA era marchar contracorriente, ya que el equipo bajo el dominio del Ejército Rojo contaba con todos los recursos necesarios para tener a cualquier jugador que le apeteciera, lo que le llevó a arrebatar futbolistas desde Ucrania hasta Kazajistán. La rivalidad con el Spartak creció de manera importante debido a que Nikolái Stárostin, figura que le dio el nombre al equipo, fue víctima de las purgas de Stalin al ser condenado a trabajos forzados en Siberia tras robar artículos deportivos, sin embargo, los aficionados del Spartak aseguran que fue por que no logró ceder el equipo a las autoridades soviéticas.

Durante el comunismo, el Spartak representó más que un equipo de futbol, era una bandera de resistencia y lucha ante las adversidades y autoritarismos que se originaban bajo el gobierno único del Partido Comunista, las cuales eran representadas por el CSKA. Dicho conflicto se reflejaba en la canchas, donde los jugadores literalmente jugaban a morir, debido a que una derrota era inaceptable, los futbolistas daban una lluvia de patadas y todo lo necesario para ganar.

Mientras tanto, en las gradas la historia era diferente, cualquier acto de violencia y pelea era castigado con arrestos y hasta trabajos forzados, algo que tuvo reprimidos por años a los hinchas de ambas escuadras, y de toda Rusia. Pero tras la caída del bloque soviético la historia fue diferente. Con la desaparición de la URSS en 1991 el futbol ruso se reestructuró, con un nuevo formato pero con rencores añejos que explotaron a la mínima provocación.

Ya no había miembros del Ejército Rojo que reprimieran los deseo de enfrascarse en una reyerta, ahora los hinchas rusos tendrían la oportunidad para desquitar toda su furia contenida por años de gobierno comunista. No solo entre las aficiones del Spartak o del CSKA se generó dicho sentimiento de violencia, fue una reacción en general de toda Rusia y donde el futbol se presentó como una forma de expresar todo ese rencor guardado por décadas.

Es cierto que durante los últimos años los aficionados rusos han comenzado a crecer en el ámbito del hooliganismo y de la escena Ultra. Pero ambos conceptos se han logrado emparejar en este país al crear a un hincha que sea partícipe de los dos movimientos. Dentro del Gran Derbi de Moscú se puede apreciar claramente todo esto, cada partido representa una lucha de poder entre aficiones, y que lleva consigo toda una historia de violencia desarrollada desde época soviética.

Los incidentes en este partido no podrían faltar, tifos y peleas en contra de la policía o entre seguidores son comunes en este derbi. Ejemplos hay muchos, como el verdadero infierno que se desató en la casa del Spartak en 2016 donde una lluvia de bengalas más una riña entre ultras terminó con la suspensión momentánea del partido y con más de 70 detenidos.

Los eventos violentos en los estadios nunca faltan en Rusia, sin embargo, ahora los hinchas del Spartak y del CSKA, y todos los demás, crean su propio partido debido a que buscan un lugar lo más alejado posible, y como en guerras antiguas, cargan entre sí hasta que uno de los dos grupos sale victorioso, claro con el debido respeto al contrincante vencido.

Durante el Gran Derbi de Moscú dichos encuentros no pueden faltar, son parte de la esencia del mismo partido, comentan los ultras, y que tras pelear van al estadio a continuar desatando su pasión expresada en gritos de guerra mientras ondean sus estandartes de victoria. Tras años de dominio soviético los ideales de muchos rusos es estar alejados lo más posible de ese pasado, por lo que ven en otras formas de pensamientos como algo factible, entre ellos el nazismo.

No es secreto que muchos ultras en Rusia tienen posturas a favor del neonazismo, entre ellos destacan los seguidores del CSKA, quienes no desaprovechan la oportunidad para mostrar simbología de extrema derecha en los estadios del futbol. Aunque también ciertas facciones de los hinchas del Spartak no se quedan atrás.

La violencia dentro de estos partidos, con unas cucharadas de odio, hacen de Moscú un caldero hirviente. La intensidad con la que se viven los encuentros entre ambas escuadras moscovitas da muestra del estado natural en el que Svetlana Aleksiévich describe a los antiguos ciudadanos soviéticos, como una población conflictiva y que nació para ello.

Por: Manuel Vázquez Laguna / @HayManolo

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