SSC Napoli, un equipo a lo mediterráneo

La península itálica nos ha regalado una cantidad bastante numerosa de equipos grandes, qué decir del Milán o de la Juventus, e incluso la AS Roma se cuela entre estos gigantes del calcio italiano. Sin embargo, uno de lo clubes que puede presumir su historia, además de ser el orgullo de la región sur del país europeo, es la Società Sportiva Calcio Napoli, una escuadra que nació para competirle a los mejores conjuntos de la región.

La historia del Napoli comienza en la primera década del siglo XX en la ciudad de Nápoles, el británico William Poths y el italiano Ernesto Bruschini se reunieron para crear al primer equipo de la ciudad, el Nápoles Football Club. El equipo participó en torneos amateurs y se coronó campeón de la región de Campania en 1913, pero al iniciar la Primera Guerra Mundial la escuadra napolitana tuvo que cesar de sus actividades hasta el fin del conflicto bélico.

El equipo de Nápoles había conseguido sobrevivir, sin embargo, diferencias entre los miembros ingleses e italianos provocó que el club se dividiera en dos y así nació el Football Club Internazionale-Napoli. La separación no duró mucho ya que nuevamente ambas partes se volvieron a unir debido a los problemas económicos que hacían difícil el sustento de los equipos napolitanos. Fue hasta el 1 de agosto de 1926 cuando por fin nace el núcleo central del conjunto deportivo bajo el nombre de Associazione Calcio Napoli, un histórico del futbol italiano había llegado al mundo.

Las primeras temporadas de la escuadra se caracterizaron por su militancia en la máxima categoría del calcio, la Serie A donde estuvo desde su fundación hasta 1941 cuando el Napoli descendió. En una historia de ascensos y descalabros el conjunto de Nápoles logró su primer campeonato oficial, la Copa de Italia tras vencer al Spal en 1962. Desde sus inicios el club napolitano estuvo acompañado de un escudo sencillo pero que mantenía la esencia e historia del mismo deportivo y la ciudad donde nació, un círculo y al interior de éste una N que reflejaba la inicial de la ciudad a la cual representaba cada vez que saltaba a la cancha, la bella Nápoles.

El club puede presumir de mantener este mismo logotipo desde los años treinta, evolucionado solamente para introducir el nombre completo del equipo alrededor del círculo. Este mismo escudo fue el que acompañó la época dorada del Napoli en la década de los 80 con la llegada del astro argentino Diego Armando Maradona, quien le regaló un mar de alegrías a la afición del conjunto italiano.

El D10S junto con una extraordinaria plantilla de jugadores como Italo Allodi y Pier Paolo Marino, consiguieron el primer scudetto para el Napoli en la temporada 86-87, mismo año en el cual también se ganó la tercera Copa de Italia para el club. La racha alegrías continuó cuando el conjunto italiano levantó la Copa de la UEFA en el 89, y un año después volvería a ganar nuevamente la Serie A además de la Supercopa en 1990, Maradona se convirtió en un dios humano para toda la afición del Napoli.

Después de esta gran etapa y como pasa en la vida, todo lo bueno tiene que terminar, el equipo italiano tuvo una de las peores crisis a nivel futbolístico y económico, debido a los descensos y problemas financieros que culminaron con la desaparición del Napoli en 2004, pero afortunadamente el club renació gracias a inversiones y pudo volver a jugar iniciando desde el escalón más bajo del calcio italiano. La escuadra napolitana volvió a primera en 2007 y sus logros se cuentan al ganar la Copa y Supercopa de Italia en 2014.

El equipo de la Campania ha conseguido mantener un ritmo de competitividad ante sus rivales, los cuales provienen, en su mayoría, del norte del país europeo. A pesar de los pocos campeonatos el Napoli ha sabido ganarse el apoyo y corazón de su afición, tanto en Italia como en el extranjero, ya que gracias a su historia y por todo lo que representa es uno de los clubes más queridos. Todos se enamoran de los títulos, pero poca gente ama de verdad a su equipo, y es eso lo que caracteriza a la hinchada napolitana, su fiel apoyo.

Por: Manuel Vázquez Laguna / @HayManolo

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