Bambis Dientes de Leche

Escrita y protagonizada por Antón Araiza, la puesta teatral Bambis Dientes de Leche es una obra, como diría Roberto Sosa en la reseñauna obra para los que gustan del fútbol y no van al teatro; y para los que ven teatro y poco les importa el fútbol. En Apuntes de Rabona tuvimos la oportunidad de entrevistar a Antón Araiza, la mente detrás de esta puesta en escena.

¿De qué trata la obra?

La obra habla de un niño al que no le gusta el futbol. Durante el Mundial de 1986 es su fiesta de cumpleaños y está rodeado por él: a los papás y a los amigos les encanta el futbol, y a la sociedad completa le apasiona. El niño no entiende mucho del futbol, tampoco de la pasión, o de lo que puede generar un deporte como este, pero a los 5 años, la sorpresa que le dan sus papás es la noticia de ingresarlo a un club, y al niño no le cae nada bien esa noticia. A partir de ahí vive el futbol frente a sus papás, en la televisión, en el partido de México-Alemania, pero en realidad le alteran los gritos de los papás, los gestos de la gente en el partido de Inglaterra: recibe el futbol de manera más negativa y traumática. Cuando ingresa al club, vive el futbol como un defensa lateral derecho, lo desmenuza científicamente, y aunque al final lo entiende, se da cuenta que no es lo que realmente quiere hacer y enfrenta a su papá.

¿Hay algo autobiográfico en la obra?

Hay pocos elementos autobiográficos como los nombres, pero en realidad son cosas que ha vivido cualquier persona: una fiesta de cumpleaños, la esperanza de una sorpresa, un kínder, los amigos de la escuela, los papás de tus compañeros, etc.

Para ti, ¿cuál es la relación entre futbol y teatro? ¿Por qué hacer un monólogo sobre el balompié cuando es un deporte de conjunto?

Hay un montón de cosas similares que no me había dado cuenta hasta que lo escribí, y que también le pasa al personaje, porque a veces confunde una cosa por otra, camerino por vestidor, y se da cuenta que el teatro y que cualquier empresa necesita un equipo. En el futbol, una parte muy obvia es formar parte de un equipo porque los que juegan con personas individualistas no tienen éxito. En el teatro, también hay que subirse a la escena y aventarse el balón durante el tiempo que dure la función. Además hay semejanzas más superficiales como que existan dos actos y en el futbol dos tiempos; un intermedio, un medio tiempo, también hay un camerino, un vestidor, un director que te está viendo desde afuera y te está diciendo qué haces al mismo tiempo que lo hay en el teatro, hay vestuario…

La obra fue presentada antes de Brasil 2014, ¿cuál es la recepción que tuvo en ese momento y en qué se diferencia con la recepción actual?

La obra la estrené en 2013, pero tan no sé de futbol que imagínate que yo ni sabía que era año Mundialista. Prácticamente comenzó a vivir a lo largo de 2014, cuando hice la gira por toda la República Mexicana de Teatro a una sola voz, que lanza el Instituto Nacional de Bellas Artes, en julio, a la par del Mundial. Este año, en realidad fue en una entrevista donde me recordaron que era el Mundial de Rusia y dije “Ah, caray, sí es cierto” (risas). No tenía la más remota idea. En cuanto a la recepción, me he encontrado a mucha gente que viene que no le gusta el futbol, y no creas que llega gente al teatro con referentes futbolísticos o que quiere ver una obra acerca del futbol, más bien llegan por el título porque les llama la atención, y cuando ven de qué se trata escuchas en el público los equipos y entiendes a quiénes les gusta y a quiénes no por las reacciones que van teniendo.

 

La obra tiene relación con la infancia y los sueños perdidos. Antón, ¿tú eres y haces lo que amas? ¿Por qué crees que mucha gente se aleja de este principio que podríamos llamar como la base de la felicidad?

Cuando la escribí quería hablar un poco del futbol porque a mí tampoco me gusta, y sobre todo la parálisis que provoca, la parte distractora, etc., pero no me salió… así que la gente a que le gusta el futbol puede estar tranquila porque no me salió hablar en contra del futbol, al contrario, lo entendí mucho más y me pasó un poco lo que al chamaco, y acabé hablando de algo mucho más importante que es la vocación, el anhelo de una persona a esa edad, y la frustración, algo que este niño quiere evitar. Es un poco decirle a la gente que piensen muy bien lo que están haciendo y reflexionen acerca del lugar que quieren llegar: ¿están haciendo lo que siempre quisieron y son felices o no lo son?.

Sea lo que sea, que a veces la familia o la sociedad toma a la ligera, como si estuviéramos hablando de cualquier decisión se convierte en un pastel de fresa o de vainilla, pero es una decisión que te va a acompañar toda la vida. Por eso hay que hacerle caso a eso que uno ya trae y también sensibilizar a los papás para que apoyen a su hijo… A lo mejor en el camino el hijo dice “esto no era, gracias”, pero ya lo probó y no se quedó con ese gusanito. “¿A qué te vas a dedicar?, ¿qué vas a hacer de tu vida como para que tengas las ganas de levantarte todos los días de tu existencia a ese lugar a trabajar?”. Creo que es una decisión bastante importante.

Básicamente uno se rige, casi siempre, por cuánto dinero voy a recibir por lo que hago , y creo que tendría que ser al revés, mejor hago lo que amo a hacer y eso es lo que me va a ayudar a generar todos los días eso que necesito tener para vivir, económicamente hablando. En el futbol existe el orgullo o la pasión de esos jugadores que conocemos que portan la camiseta, creo que eso también es lo que le hace falta a la gente hoy en día para desempeñar su trabajo. No creas que le pido eso a la política, pero estaría bueno que la vinieran a ver (risas).

¿A qué público en específico le recomiendas tu obra?

La obra no es para niños de 7 o 6 años, aunque a veces llegan. Es un monólogo de una hora, lo escribí para que la gente se fuera a divertir al teatro, no a sufrir, queremos que la gente regrese al teatro. Porque como es monólogo la gente pregunta “¿cuánto dura?, ¿quién lo hace?, ¿está divertido o aburrido?” Esto sí está divertido, la gente se va a reír mucho, dura una hora. Es para gente de 12 años en adelante.

Presentada por la compañía Ocho Metros Cúbicos A.C. la obra es un pretexto para hablar de los gustos y las pasiones. ¡No te la pierdas! Del 16 de enero al 07 de marzo en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque. Quedan solamente 2 funciones. Lunes y martes a las 20:00 pm.

Por Redacción ADR

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