Hay que defender al futbolista: Entrevista a Mauro Camoranesi

Estoy nervioso. No estoy preparado. Hace frío y al salir se me olvidó mi suéter en el coche. Las personas que deberían triunfar en la vida son los que están preparados y no tienen miedos (aunque las que generalmente triunfan son las más valientes, simplemente). No sé casi nada sobre él y pretendo entrevistarlo en un par de horas. No me acuerdo dónde nació —más bien nunca lo he sabido—, no recuerdo si tiene tatuajes en los brazos ni el número de camiseta que usaba con la Juve. Carajo, de los pocos goles oficiales que habrá metido en su carrera no recuerdo ninguno. Y sin embargo, también estoy emocionado. Apresurado, leo un libro sobre el calcio para mínimo decir algo.

Antes de entrar al avión pasan a mi lado cuatro niños de unos dieciocho años vestidos con ropa ridícula, los miro de reojo sin darles más importancia de la que creo merecen, y cuando me pasan de largo un grupo de mujeres se acerca a pedirles una foto. ¡Já! Son famosos los cabronazos, y yo aparentemente soy un imbécil por no saberlo. Hace tres días, cuando le dije a una amiga “futbolera” que viajaba a Tepic a entrevistar a Mauro Camoranesi no supo de quién le estaba hablando, y a mí se me quitaron las ganas de explicarle. De la Italia campeona del 2006 los futboleros de café se acordarán de Totti, Buffon y por supuesto, Pirlo. Yo me quedo con Mauro (con Pirlo también, por Dios). Desde hace algunos viajes me he hecho la cábala de entrar al último en el avión. Soy un desestabilizador. Entro con mi cara despreocupada y veo a los idiotas que llevan diez minutos sentados leyendo la revista Vuelo. No uso cinturón de seguridad porque si pasa una desgracia nos morimos todos y punto. Soy un estadista urbano. También busco si hay mujeres guapas, por la única razón que las mujeres guapas hacen más llevadera la vida. Cuando la azafata se me acerca a ofrecer una bebida muero de ganas de pedirle una cerveza, pero son las 8:27 de la mañana. Sin preparación y con miedo, no me puedo dar el lujo de ser un cínico desvergonzado también. Jugo de naranja, por favor. Vuelvo a Mauro. Siendo objetivo, no creo que sea parte del top 50 de los futbolistas más talentosos de su generación, y eso es precisamente lo que admiro de él. Sudar la camiseta y esforzarte como un animal de carga por veinte años tiene más gracia que eso de nacer con talento innato. Cuando niños, los aficionados al futbol sueñan con vestir la camiseta del equipo de sus amores o de alguno de fama mundial. Ser reconocidos en los restaurantes, asediados en los aeropuertos, portada del Vogue, salir con una modelo de Victoria’s Secret, manejar un Ferrari, meter un gol de chilena, ganar un clásico. Los sueños son libertad y cada quien sueña lo que quiere, pero si no sueñas con ser campeón del mundo entonces simplemente no has soñado. Mauro, de titular por la banda derecha y a la edad de 29 años cumplió el sueño de todos jugando para la Italia de Lippi. Ahora es entrenador de un equipo de la división de ascenso del futbol mexicano. Qué pinches pantalones. Me muero de ganas de conocerlo. No sé cómo le voy a hacer para darle la mano, verlo a los ojos y fingir que no estoy inmensamente feliz. Empezamos.

 

Rodrigo Palacios: Uno de los libros más famosos de la historia se llama El extranjero, y lo escribe de hecho un fanático del futbol. En el libro básicamente el protagonista se vuelve un extranjero ante la vida, es decir, indiferente ante todas las situaciones que lo rodean. ¿Qué tan en serio se debe tomar la vida? ¿Qué tan en serio se deben tomar los colores de una bandera?

Mauro Camoranesi: Eso es muy particular. A mí la verdad que la posibilidad, y hoy lo demuestro estando aquí en Tepic, de poder recorrer el mundo y el poder conocer otras ciudades, otras civilizaciones, otras culturas, otras maneras de interpretar, otras maneras de pensar, otros colores, otras banderas otros signos… A mí me abrió la vida, mi vida sería completamente diferente y muy aburrida y monótona si tuviera que estar en mi casa mirando los colores de la bandera, en este caso argentina, y cantando. A mí no me representa como ser humano una cosa tan fundamental como agarrarme de un color. Para mí no representa tanto. Sí, logicamente entiendo que cuando uno canta un himno le vienen a la mente la infancia y las cosas vividas, los padres y los sacrificios que se hizo por esta tierra, pero cuando hablamos de trabajo o de la vida en sí, es como que a uno le cierran las puertas para ir de vacaciones a Estados Unidos, o como a los 20 millones de mexicanos que están allá, es como que les impusieron este problema… Digo, ¿por qué no existe el derecho de que uno pueda circular libremente, no? Me lo pregunto yo. Y por qué no disfrutarlo, yo lo disfruto y lo vivo de esta manera desde hace 20 años y estoy muy agradecido con la vida.

RP: Imaginemos que te nombran el presidente de la FIFA. Tienes absoluta libertad de acción, ¿cuál sería tu primer decreto? ¿Qué harías para defender al futbolista? ¿Se debe defender al futbolista?

MC: Claro que se debe defender al futbolista porque se le cuestiona por lo que gana, por cómo se comporta, etc. Pero sin el futbolista no existiría todo esto […] la raíz y la esencia de todo lo que tiene este mundo [del futbol] donde trabajan millones de personas es el futbolista. Yo hoy soy entrenador y no dejo de pensar que el jugador tiene que ser el que gane más dinero, el que tiene que vestirse como se le antoja, el que tiene que imponer modas… Porque así tiene que ser, porque es el artífice de este deporte. El que lleva, regala, quita emociones… es él y nadie más, por eso el jugador de futbol tiene que tener ese derecho y tiene que ser el protagonista y hay que defenderlo.

RP: Supongamos que estás con la selección italiana, en el camión, van viajando a cualquier ciudad, y de pronto el chofer por alguna razón se ve imposibilitado a manejar. ¿A quién pondrías al volante?

MC: [Risas] Toni, Luca Toni. Porque es muy divertido y por ahí chocábamos y… [más risas].

RP: ¿Cuál ha sido la peor decisión de toda tu carrera?

MC: Tantas… ¿Tengo que decir una? Haber ido para Racing.

RP: ¿Quién ganaría en un partido de once derechos contra once zurdos?

MC: El público.

RP: ¿Gatusso de centro delantero o Alessandro del Piero de defensa central?

MC: Alessandro del Piero de defensa central.

RP: ¿Un entrenador de futbol necesariamente tuvo que haber sido futbolista?

MC: Lamentablemente no.

RP: ¿Cuál es tu película favorita?

MC: [Duda] Una que recuerdo mucho siempre se llama Grandes Expectativas, Great Expectations puede ser, en la que aparece Gwyneth Paltrow.

RP: Tu segunda pasión es la música. ¿Cuál es tu banda favorita?

MC: ¿Tiene que ser una sola? Te voy a poner dos contrapuestas: Megadeth y Jimmy Hendrix.

RP: ¿Cuál es el partido que más te ha dolido perder?

MC: Tengo dos: La final de Cruz Azul con Pachuca y el último partido de Verona con Piacenza que nos mandó a la segunda división.

RP: ¿Cuál es el jugador más inteligente que conociste?

MC: Se pone difícil esto… Yo creo que Andrea Pirlo es el más inteligente que vi.

RP: ¿Cuál es el mejor jugador mexicano de la historia?

MC: De los que conocí yo… a mí me gustó muchísimo Benjamín Galindo.

RP: ¿Cuál es el jugador más guapo que has conocido?

MC: Fabio Cannavaro está cabrón. Fabio y… el buen Beckham también. Dicho por mujeres, eh [risas].

RP: ¿Cuál es el mejor compañero de cuarto?

MC: David Trezeguet. Fuimos compañeros ocho años.

RP: El jugador más complicado que te ha tocado marcar…

MC: Te hago una lista… ¡Hay muchísimos! Ribery me volvía loco, jugábamos en la misma posición y nos encontrábamos en la cancha, pero él hacía todo, la fase defensiva y la ofensiva, y a mí me costaba horrores seguirlo porque me obligaban a marcarlo a él.

RP: Puedes elegir a cualquier personaje, vivo o muerto, hombre o mujer, para invitarlo a tomar un café, ¿a quién eliges?

MC: ¿Tiene que ser uno solo?

RP: Puedes armar una fiesta

MC: Tiger Woods y Jimmy Hendrix.

RP: Sería una buena fiesta, sin duda. ¿Cuál es la ciudad más bonita que conoces?

MC: Algo que me despertó una sensación diferente cuando fui fue París. No la conocí bien, estuve tres o cuatro veces, pero las veces que estuve, no sé si porque tiene algo en el aire que la gente siempre dice, o no sé si porque me evoca un poco a lo que son los cafés de Buenos Aires, donde hay mucha arquitectura de Francia de los años 20, pero París me despertó esa cosa diferente. Lo primero que me viene a la mente es esa ciudad.

RP: ¿Mujeres mexicanas, argentinas o italianas?

MC: [Duda] Argentinas.

RP: ¿Pizzas, tacos o choripán?

MC: ¡Los tres!

RP: Te dan la opción de acabar con la pobreza en el mundo a costa de que el futbol deje de existir…

MC: No. No, no…

Entrevista realizada en el primer semestre del 2015 cuando Mauro Camoranesi era entrenador del Coras de Tepic en la Primera A.

Por Rodrigo Palacios @ropalaciosv

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *