Spartak Lecce, combatiendo el racismo

El futbol es capaz de darnos grandes ejemplos de bondad y de unión alrededor del mundo, y es que un simple juego puede convertirse en la bandera por la dignidad de individuos e incluso de poblaciones enteras. Nos ha dado lecciones de hermandad y resistencia en Chile, Chiapas, Alemania e incluso en Palestina donde el futbol es capaz de mostrar el apoyo a favor de una causa.

Pero por muy buenas que sean las acciones derivadas del balompié, lamentablemente no se le da el crédito correspondiente, debido a que muchas de estas asociaciones deportivas no logran ser reconocidas por ojos internacionales. Es por ello que hoy hablamos sobre uno de estos tantos clubes, que puede ser pequeño futbolísticamente, pero que es grande en valores, nos referimos a la Unione Sportiva Spartak Lecce o simplemente Spartak Lecce.

En la bella comarca mediterránea de Salento, al sur de Italia, se encuentra localizada la ciudad de Lecce con apenas 90.000 habitantes. La pequeña urbe es cuna del Spartak Lecce, club fundado en el verano de 2011 y que retoma su nombre de Espartaco, esclavo tracio que inició una rebelión y desafió a la temible República Romana en el siglo I a.C. para conseguir la libertad de su familia y amigos. Y es que el nombre del equipo va de la mano con las acciones e ideales que el club desempeña dentro y fuera de la cancha, acciones de rebeldía y unión ante el futbol moderno, el racismo y el fascismo.

Vemos el futbol moderno en la sociedad actual como el imperio y queremos combatirlo para que podamos recuperar lo que es nuestro por derecho. -Sabrina Abbrescia

Sabrina Abbrescia, presidenta del Spartak, ha buscado encaminar al club dentro del futbol italiano y difundir la labor social que conlleva el Spartak. La historia del equipo en competiciones futbolísticas se remonta al torneo Calcio Senza Confini (Futbol sin fronteras), el cual aboga por la unión de individuos de diferentes nacionalidades a partir del futbol y donde el Spartak tuvo su primera participación como colectivo deportivo.

Sin embargo, el camino del Spartak no quedó ahí, el club tuvo una pronta aparición en el torneo NoRacism Cup, una copa cuyo objetivo primordial no es la competencia entre los participantes, sino hacer conciencia sobre cómo el futbol es una herramienta que rompe prejuicios y fronteras. Los equipos participantes han realizado actos benéficos a nivel internacional, como la financiación de una escuela primaria en Gambia en el occidente de África.

Ahora el club italiano juega en la Terza Categoria, lo que equivaldría al noveno y último escalón del sistema de ligas en Italia, sin embargo, el Spartak sigue los valores con los cuales fue fundado. Nació con el propósito de integrar a la población inmigrante a través del futbol, y así mismo luchar en contra de la discriminación, el racismo y cualquier acción que violente a individuos de población extranjera y local. Este rechazo puede verse incluso en la camiseta que usan bajo un lema que los acompaña en cada partido y les recuerda el porqué juegan: Fight the Racism.

La plantilla del Spartak está formada por 25 personas de las cuales muchos son hijos de inmigrantes pero que nacieron en territorio italiano, esto les permite jugar en la novena división, dado que las reglas de la Federación italiana de Futbol para las categorías amateurs solo permiten en la plantilla dos extranjeros por torneo, plazas que son ocupadas en el equipo por un joven marroquí y otro procedente de la zona balcánica. Este es uno de los problemas a los que se ha enfrentado el Spartak, pues sus valores se contraponen con las ideas y prácticas del futbol moderno.

Aun así el equipo continúa con su labor de lucha social, y sus aficionados, que son parte primordial en las campañas del club para difundir sus valores, los acompañan a través de la Brigata Manicomio, grupo ultra fundado en 2012. Uno de sus seguidores, que desde la tribuna alienta y no deja de festejar cada movimiento del club, comenta:

Nuestro equipo promueve la multi-etnicidad y la unidad de la gente de diferentes países

Las gradas del modesto Estadio Comunale di Merine, hogar del Spartak, se inundan de pancartas con mensajes en contra del odio racial, el sexismo y el fascismo. Las banderas con la leyenda Azione Antifascista hacen su aparición cuando los jugadores saltan a la cancha, y el mismo capitán del club lleva dicho mensaje en su brazalete que reafirma los ideales del colectivo de Lecce. Banderas palestinas, ikurriñas, tifos y mantas que recuerdan a personas que lucharon por un bien común y combatieron la intolerancia, esto es lo que inunda la grada de la Brigata Manicomio, todos son bienvenidos para apoyar al Spartak, a excepción de racistas y neonazis.

El futbol es para todos, y es que el Spartak es propiedad de sus miembros y de algunos aficionados, los cuales donan dinero para los desplazamientos del club, la compra de uniformes y para apoyar al equipo en torneos a favor de los inmigrantes y por un mundo sin fronteras. No importa si eres negro, blanco o azul, mujer u hombre, el Spartak abre sus puertas para recuperar el amor y unión entre individuos que poco a poco se ha perdido por culpa del odio.

Si bien el club es poco conocido a nivel internacional, sus acciones encaminan al Spartak Lecce a ser un miembro reconocido del futbol rebelde, que junto a el Rayo Vallecano, el St. Pauli o el Palestino abogan por un juego en contra del futbol negocio y a favor de los individuos más vulnerables en una sociedad tan indiferente y violenta. Actualmente el Spartak prepara su participacón en la NoRacism Cup del 8 al 11 de Agosto del presente año, donde una vez más buscará unir a la gente a través del balompié y poder generar donativos a favor de causas nobles. ¡Mucho éxito en su torneo! ¡Viva il calcio! ¡Viva il Spartak!

Por Manuel Vázquez Laguna

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