Paul Breitner, un comunista en las canchas

Alemania, una nación dividida a mitad del siglo XX que pudo sentirse unida tras conquistar su segundo campeonato del Mundo, al vencer en un partido icónico a la Naranja Mecánica en el Estadio Olímpico de Múnich ante miles de fervientes hinchas un 7 de julio de 1974 . Con goles de Gerd Müller y un joven Paul Breitner. La nación teutona alcanzó una gloria tras 20 años de sequía y perfiló a Breitner como una promesa dentro del balompié.

Paul es reconocido como un excelente mediocampista, con una buena recuperación de balón, como defensa igual de formidable. Sin embargo, parece ser que es recordado más por sus ideas políticas, que por su labor en la cancha, él mismo se declaraba como maoísta, una vertiente del comunismo.

De ello no cabe duda, sus fotos con el retrato de Mao Tse Tung y su manifiesto ponen a Paul como fiel militante de la extrema izquierda, la cual se reflejó en sus años como futbolista, aunque también fue criticada. Tras el éxito de 1974 el Real Madrid no dejó pasar la oportunidad y fichó a Paul como uno de sus refuerzos estrellas, ¿cómo sería jugar en una dictadura siendo partidario del comunismo?  

Existe una anécdota que relata la llegada de Paul a España, su presentación con el equipo tuvo que retrasarse debido a que él portaba un arma de fuego, según parece porque se sentía inseguro dado sus tendencias políticas. Al final pagó la multa y llegó a tiempo con la escuadra merengue. Durante su estadía, Paul vivió los últimos 15 meses del franquismo, también precisó el paso del régimen a la democracia, incluso en la huelga de los obreros de la fábrica Standard aportó 500.000 pesetas para esa causa.

Pero ninguno de sus actos fue tan reconocido como el de negarse a participar en la Copa del Mundo Argentina 1978, debido a la dictadura implantada en el país latinoamericano. “Los deportistas, aunque tengan en el deporte su principal preocupación, no deben ser eunucos políticos”, fue la frase que les dijo a sus compañeros de vestuario. Paul dejó de manifiesto que sus pensamientos eran más importantes que su carrera.

Aunque tras finalizar la Copa en Argentina, Paul regresó a la Bundesliga donde obtuvo unos títulos más antes de retirarse a la edad de 31 años. Una carrera breve con éxito dentro de las canchas, pero también cuestionada y criticada por ideales que diferían de la sociedad de la Alemania Federal de aquella época.   

 

Por: Manuel Vázquez Laguna     

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