La Serie B, de renacimientos y limbos

La Serie B de Italia se encuentra en crisis. Caso contrario al máximo circuito, pues la Serie A es una de las que mejor se reforzó en el mercado de fichajes de cara a la temporada 2018-2019. El futbol italiano de acuerdo con el portal Transfermarkt invirtió en fichajes 1.135.345.000 de euros, y registró un ingreso de  856.300.000 de euros, en pocas palabras los equipos de la Serie A invirtieron más en jugadores, de lo que ganaron en la venta de futbolistas.

Otro punto a considerar en las finanzas del futbol en el país de la bota, fue la cantidad invertida por la Juventus, pues los 112 millones que pagaron por Cristiano Ronaldo, fueron toda una noticia, y no por la expectativa de ver al astro portugués sino por la amenaza de huelga por parte de los trabajadores de FIAT. Además de ello, apostó por su plataforma de transmisión de partidos vía streaming, con el Serie A Pass. Pero si volteamos a las divisiones de ascenso, la historia es muy distinta, pues el factor económico ha marcado el rumbo de varios de los equipos en Italia.

Recientemente se dieron a conocer los casos de tres equipos que al declararse en bancarrota perderán la categoría y en algunos casos tendrán que refundarse. Pero ¿quiénes eran estos equipos? ¿Esto es culpa de quién? ¿Qué repercusiones tiene la desafiliación?

En primer lugar, los equipos implicados en esta debacle económica fueron los siguientes: Bari, Cessena y Reggiana. Tal vez el caso más significativo es el de  Associazione Sportiva Bari, nombre completo del club que tenía ya 110 años de vida y en donde pasaran jugadores como: Gianluca Zambrotta, Simone Perotta y Cassano. Bari contaba con una historia transitoria en la Serie A, de hecho su última experiencia en el máximo circuito fue en la temporada 2010-2011. Años después –para ser precisos en 2014— iniciaba en el club la debacle económica, por una deuda económica de 17 millones de euros, cantidad que a los equipos de la Serie A parecerían no causarles ningún problema, por ejemplo, Inter de Milán pudo haber pagado la salvación de Bari con el fichaje de Radja Nainggolan –45 millones— y tener aún 28 millones. En este caso, Bari se refundo en la Serie D bajo la tutela de Aurelio De Laurentis, aunque aclaró que no se trataba de convertir en al club en una filial de Napoli.

Por otro lado, Associazione Calcio Cesena contaba con una historia de 78 años en los que tuvo 5 ascensos a la primera división, incluso llego a obtener su pase a la Copa de la UEFA, gracias a su sexto lugar en la temporada 75-76 del futbol italiano, y que al verse inmiscuida en la banca tuvo que venderse, ahora pertenece a Pubblisole S.p.A., empresa dedicada al marketing en Italia, además se espera que otras cinco empresas de la región de Cessena aporten capital para mantener al equipo. En cuanto Reggiana a pesar de tener 99 años de existencia no se caracterizó por la estabilidad, pues constantemente cambiaba de nombre y con ello de inversión, ahora ha vuelto a nacer bajo la inversión de Mike Piazza, beisbolista italo-americano que ha decidido invertir en el futbol italiano.

Ahora bien no solamente han desaparecido, o mejor dicho refundado estos equipos. El caso de la Serie B trajo consigo una serie de hechos, el primero de ellos que la liga se retrasará, pues aún se determinaba si podría continuar, o si algunos equipos de la Serie C ascenderían para suplir los lugares que dejaron los equipos, lo cual resultaba lógico. Uno de estos equipos es el Virtus Entella, que está esperando su ascenso a la Serie B, ahora se encuentran a la expectativa de la determinación de las autoridades, Entella se encuentra en un limbo, ya que no juega en la división C, pero aun no participa en la B, mostrando claramente las repercusiones de la poca estabilidad económica de los equipos que participan en las divisiones inferiores en Italia.

En síntesis, la situación de la Serie B nos demuestra el desarrollo de futbol moderno, pues enmascara el desarrollo particular de las los equipos, y marca las disparidades en cuanto a la inversión de los que más tienen, de aquellos que se ven en la necesidad de declararse en bancarrota. Ahora bien, no hablamos de un sueño utópico en donde todos ganen y tengan lo mismo, nos referimos a que el balón se ha convertido en un juego para empresarios con poder adquisitivo, donde los clubes con tradición pierden ante el ritmo económico actual.

Por: José Macuil García

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