De la caravana migrante a un crecimiento deportivo

La Caravana Migrante, o como ellos la nombran Viacrucis migrante 2018 se ha convertido en todo un reto para Estados Unidos y México, pues el éxodo de miles de personas que buscan salir, y así dejar atrás la situación precaria que viven en sus países –nos referimos principalmente a Honduras— los ha orillado a marchar en busca de algo mejor.

El gobierno norteamericano en voz de Trump, ha mostrado una postura intolerante ante el hecho, el presidente señala que la postura endeble del gobierno mexicano ante la entrada de los migrantes, pone en peligro la seguridad de los ciudadanos norteamericanos. Sumado a esto, considera que dicha caravana forma parte de un “asalto a nuestro país”, por lo que planea el empleo del ejército para cerrar la frontera con México. Realmente no sorprende la postura de Trump pero siempre es igual de alarmante su pronunciamiento.

Por otro lado, México ha tomado medidas precautorias, cierre de la frontera, contención de la caravana etc., sin embargo el presidente electo ha anunciado que “a partir del 1 de diciembre vamos a ofrecer empleo, trabajo a migrantes centroamericanos” es decir visas de trabajo, la intención del gobierno es ofrecer condiciones de vida para frenar las migraciones, ahora bien, ¿el futbol centroamericano puede sacar ventaja de esto?

A primera vista podríamos pensar que no, pues las visas de trabajo que ofrece el gobierno mexicano, son un elemento implícito para el fichaje de los futbolistas, pues debemos recordar que todo extranjero que llegue a México debe contar con una visa de trabajo para poder jugar. El trámite de la visa en la mayoría de los casos corre por parte del club al que llegará el jugador, debemos aclarar. Por esa razón los hondureños: Brayan Beckeles, Michaell Chirinos y Félix Crisanto juegan en el futbol mexicano.

Por lo tanto, la única vía en la que vemos el futbol podrá aportar a los migrantes que por diversas razones decidan abandonar su país, son justo las oportunidades de trabajo. Si el gobierno facilita que familias puedan desempeñarse laboralmente en México, deportivamente esto puede dar origen a alianzas entre clubes que accedan a formar jugadores centroamericanos, o bien convenios entre federaciones para favorecer que la migración aporte al desarrollo futbolístico.

Por lo tanto, no nos referimos al flujo de jugadores profesionales, sino de futbolistas que se formen profesionalmente en México. Por supuesto que todo esto es una sugerencia que realizamos en miras al inminente crecimiento de la migración centroamericana en México, pues los migrantes, ven en regiones como Monterrey altamente viable para asentarse y buscar desarrollarse laboralmente.

En ese sentido, lo hasta ahora expuestos –reitero—es una propuesta, que de tomarse podría beneficiar a ambas naciones, a los centroamericanos a incrementar la capacidad de desarrollo futbolístico, además de aportar socialmente algo. Por su parte México se beneficiaría en la captación de jugadores que podrían salir tanto a la Liga MX como al extranjero. Por último, y creo lo más importante, si el deporte logar establecer una alianza entre Centroamérica y México, ayudaría a eliminar barreras raciales que nos cuestan trabajo reconocer, si el futbol puede ayudar a los migrantes fomentando el deporte y el trabajo, adelante.

Redacción ADR

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