Marta Vieira da Silva, una carrera de samba y magia

Cuando Marta Vieira da Silva pisa el campo es libre. Allí dentro del césped, donde todos practican un mismo idioma, la nacida en Dois Riachos demuestra con claridad que ella domina el lenguaje del jogo bonito. Y es que Marta utiliza sus pies para trazar pinceladas llenas de fantasía, que poco a poco la han llevado a convertirse en la mejor jugadora del mundo. No por nada, recientemente la ONU Mujeres ha comunicado que la jugadora será embajadora de la buena voluntad.

marta

Hasta hace unos años, ostentaba más balones de oro que el mismísimo Lionel Messi o Cristiano Ronaldo, pues consiguió 5 veces consecutivas este trofeo -desde 2006 hasta 2010-. Pero no solo logró eso, incluso desbancó al Rey Pelé como la máxima rompe redes de La Canarinha. Goles de todo tipo: quebrando cinturas, tiros de larga distancia, zurda, diestra, sombreros, rabonas… siempre sacó a relucir la inexplicable magia que acompaña a todo brasilero, esa força estranha que mezcla la samba con el balompié.

Marta ha superado tantos obstáculos que los problemas en casa y su primer acercamiento a un club profesional -el Vasco da Gama– parecieran pruebas sencillas, pues en esa ocasión tuvo que recorrer 3 días en autobús para llegar a dicho equipo, así como comprobar la velocidad de sus hermanos que le prohibían jugar al futbol.

Su coraje y entrega la llevaron a emigrar a la liga profesional de Suecia con el Umeå IK a sus 18 años, equipo con el que conquistó una copa de la UEFA en la temporada 2003-2004. En ese mismo año había ganado también un oro en Juegos Panamericanos. Tiempo después se integró al proyecto estadounidense que planeaba transformar el futbol femenil profesional en una realidad en 2009, sin embargo, dentro de la incertidumbre que reinaba en la liga, Marta era la única certeza. Aprovechó el descanso de verano para volver a su país, jugar y ganar una Libertadores con el Santos, pero en 2012 regresaría al balompié sueco con el Tyresö y luego con el FC Rosengård.
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Actualmente milita con el Orlando Pride y a pesar de sus 31 años, es la mayor anotadora en copas del mundo de la FIFA con 15 goles. Sí, se le ha negado el oro en los Juegos Olímpicos y el trofeo de campeona del mundo, pero eso no parece opacar la carrera brillante de una persona que ha logrado trascender en un deporte que hasta hace poco había sido reservado para un grupo selecto de la población mundial. Afortunadamente para el balompié y para los románticos que aprecian la gambeta, Marta sigue siendo una utopía dentro de los esquemas acartonados que ponen en peligro la belleza de este deporte.

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Por Jorge Emilio Mendoza Piña / @georgehatetweet

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