Maradona despidiéndose en un Superclásico

Un 25 de octubre de 1997, Dios jugó su último partido de futbol. Desde entonces vivimos una época de falsos profetas. Y es que como todo mito, leyenda o religión, el camino de Diego Armando Maradona lo llevó a un punto en que tenía que partir. Había que dejar a un lado la imagen que lo catapultó como el héroe de toda una época y pasar a cumplir con el deber de todo mortal. No hay duda, detrás de la gramática del genio se encontraba el Pelusa. Y detrás del dios había un hombre de carne y hueso. Pues al final el gol del siglo en México 86, no había sido ejecutado por alguna deidad sobrenatural. Era simple y llanamente el producto de un diez emblemático, que no burló solamente a la selección inglesa sino a toda la historia.

Maradona en México 86

Más tarde vendría el Mundial del 94 en Estados Unidos, Maradona se acerca a la cámara y grita su gol contra Grecia, en ese grito está el inicio y el fin, el dolor y la despedida. Contra Nigeria jugaría su último partido. Después las noticias volarían, todos sabemos lo que se vino. Pero ¿cómo regresó Maradona, en qué momento dejó atrás al astro y comenzó el camino para encontrarse con el hombre? Para eso habría que remontarnos a su regreso al Boca Juniors de manera oficial, después de 14 años que anduvo por el mundo.

Maradona en el Mundial del 94

Si bien con el Sevilla había jugado un partido amistoso, no había testimonio de sus pasos en territorio xeneize. El mundo en los noventa y la Argentina eran diferentes. Ya no había Muro de Berlín, las guerrillas en Latinoamérica en gran medida habían desaparecido. Salvo el EZLN, no quedaba casi ningún rastro de la época que le había visto nacer. Diego lo sabía y por eso había vuelto.

Era 1995 y Boca volvía a abrazar a su hijo predilecto. La Bombonera estaba a reventar, el Colón venía agrandado pues sabía a quien enfrentaba del otro lado. Es importante este partido, porque es Maradona tratándose de levantar, un ídolo regresando a su tierra. Charly García rompe la etiqueta del espectáculo, se le nota feliz. Y es que el Apertura 95 saludaba gratamente a la historia.

Maradona con Boca en el 95

Llueven papelitos por todas partes, el diez de Boca se ejercita. No es el mismo, pero ha vuelto.

A cada paso va recomponiendo las heridas del 94, las conferencias de prensa. La mirada del Coco Basile cuando se entera que ha habido un doping positivo, contra todo y más combate ese día. Marzolini desde el timón comanda la dirección técnica de los xeneizes. Al final Boca se impone uno a cero, Maradona festeja piensa que ha vuelto. Dos años después un 25 de octubre estaría retirándose. Dios dejaba de jugar al futbol, pero comenzaba a vivir Diego, el padre, el diez memorioso. Si me preguntaran con cuál de los dos me quedo, sin duda con el segundo. Porque no es solo en la victoria cuando estamos con nuestros héroes. También los acompañamos en un Superlásico contra River, perseguidos y desenfadados. Despidiéndonos de apoco, a sabiendas de que el futbol no olvida.

Aquí el discurso con el que Maradona se despidió:

Por: Andrés Piña/@AndresLP2

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