La bandita que da vida al futbol chileno

El Club Deportivo Magallanes puede sentirse orgulloso por dos motivos: por ser el primer equipo chileno en conseguir el tricampeonato en la Primera División (entre 1933 y 1935) y por tener entre sus hinchas un Tesoro Humano Vivo, La bandita de Magallanes.

La bandita se formó en 1946, gracias a un grupo de hinchas del club santiaguino, algunos de ellos pertenecientes al Orfeón Municipal de Santiago. Vestían sombreros blancos, camisas azules y una corbata de moño negra. Pura elegancia en la grada. Los instrumentos que dieron vida a este grupo fueron la trompeta, el trombón, el saxofón y la batería. Su intención era entretener a los espectadores y, de paso, alentar a La Academia.

Con el tiempo y gracias a los aplausos del público, La bandita comenzó a ser conocida por el territorio chileno. Así, se convirtió en el alma del equipo albiceleste.

La bandita se hizo presente durante el Mundial de 1962. El entonces dirigente del club Ernesto Alvear formaba parte de los preparativos de la competencia, por lo que fue decisivo para que La bandita fuera notable. Con esto, se convirtieron en una parte importante del futbol local, independientemente de los colores, y, desde luego, del folclor chileno.

Algunos clubes como Audax Italiano, Colo-Colo y Santiago Morning trataron de emular la creación de una bandita que los alentara, pero no tuvieron la constancia como la de Magallanes.

Además de ser única por el concepto, La Bandita tiene un gran premio al Fair Play, sus cánticos son respetuosos al equipo contrario y no incitan a la violencia, a diferencia de las barras actuales. Los músicos acompañan al club no sólo en los partidos, sino también en celebraciones, homenajes y funerales de las figuras que han fallecido.

La “alineación titular” de La Bandita es Luis Oyarzún, en la trompeta; Gabriel Fuentes en el saxofón; Naum Prado en la batería; Alfonso Meléndez también en la trompeta; y, finalmente, Eliseo Figueroa en el trombón. En ocasiones algunos músicos se unen a La Bandita albiceleste.

El 15 de abril de 2012, minutos antes del duelo ante uno de sus acérrimos rivales, el Santiago Morning, los policías prohibieron la entrada de los músicos a los estadios. Esto, como parte del Plan Estadio Seguro, lanzado por el gobierno. Los aficionados y La Bandita protestaron pacíficamente en las calles y defendieron la presencia de La Bandita en los estadios, como parte de las tradiciones futbolísticas chilenas.  

Después de varias charlas, el gobierno revirtió esta prohibición y, por medio del Consejo de la Cultura, otorgó el título de Tesoro Humano Vivo. Esta denominación tiene como objetivo “reconocer y proteger a aquellas personas o comunidades que son portadoras de manifestaciones estratégicas relevantes para el patrimonio cultural inmaterial, y que además pueden estar en peligro de desaparecer”. Este reconocimiento fue designado el entonces ministro de Cultura, Luciano Cruz-Coke, quien destacó en el grupo la combinación de cultura, deporte y “una manera civilizada de asistir a los estadios y de regalarle a la gente piezas musicales relacionadas con lo deportivo. La Bandita es un gran ejemplo a imitar y son parte del patrimonio vivo de Chile”.

La directiva no dudó en mostrar su alegría por este reconocimiento y en un comunicado aseguró que “apoyar a Magallanes no sólo es hoy una instancia deportiva; sino también un acto de nuestro folklore y patrimonio social más queridos y valorados como Chilenos”

Quizá el club albiceleste no figura actualmente entre los equipos más ganadores del país, pero, sin duda su mejor fichaje es La Bandita de Magallanes. Y, seguro, no hay quien pueda comparársele.

Georgina Larruz | @LarruzMG

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