Panchito Hernández, arquitecto americanista

La clave del éxito para cualquier equipo de futbol consiste en el armado del equipo, y para ello, más allá de una cartera repleta de dinero —aspecto que hoy en día se prioriza— se necesita de ojo, es decir, la sensibilidad que pocos tienen para detectar el talento y sobre todo saber encausarlo. Pues esa era la mayor virtud de Panchito Hernández, directivo que es recordado con agrado por los futbolistas que fichó o reclutó, y al cual la afición lo ha entronado como uno de sus máximos ídolos, pues le agradecen gran parte de los logros americanistas y su aporte al momento de forjar la identidad azulcrema.

El arquitecto americanista llegó al nido tras una discreta carrera como estratega en Pumas y Zacatepec, la negociación para ligarse al cuadro de Coapa con el entonces presidente Cañedo, quien lo quería como técnico, fue exitosa. Panchito Hernández fue contratado como encargado de los fichajes y de la captación del talento que se encontraba en la cantera, sin lugar a dudas la mejor decisión del directivo.

Panchito como era conocido, fue el encargado de que arribaran a Coapa nombres como: Cecilio de los Santos, el Ruso Brailovsky, Miguel Zelada y, tal vez el más importante, Carlos Reinoso, mismo que hasta la fecha le agradece por haberlo llevado al club de sus amores, el Club América. Todos estos nombres se convertirían a la postre en ídolos azulcremas.

Mientras que en la cantera Hernández descubrió a jugadores como: Juan Antonio Luna, Alfredo Tena y al mismísimo Cuauhtémoc Blanco, quien no necesita mayor presentación. Ahora bien, el secreto de Panchito no estaba en dejarse llevar por los rumores en cuanto a los jugadores, pues se cuenta que en ocasiones algunos de los jugadores que le recomendaban no tenían la calidad para vestir la casaca de Copa.

Por esa razón Panchito analizaba minuciosamente a cada jugador, los seguía durante todo un año, procuraba verlos al menos cuatro partidos; dos como local y dos como visitante. El objetivo era observar el comportamiento de los jugadores en el campo bajo presión, y qué decisiones tomaban en momentos críticos y favorables, pues al final del día no se contrata a un jugador por el nombre, sino por lo que puede hacer en el campo.

Pasaba meses en Sudámerica viendo jugadores. Casi 27 años viajando, dejando sola a mi familia los fines de semana. Encontré en el Botafogo a Antonio Carlos Santos, a Héctor Miguel Zelada, Norberto Outes y Lalo Bacas en Argentina, lo mismo a Daniel Ruso Brailovsky.

Por otra parte algo que era fundamental dentro del proceso de selección era conocer su entorno personal: su familia, situación sentimental y el entorno en el que se desenvolvía, porque Panchito no fichaba activos de una empresa, fichaba humanos. La fórmula que el arquitecto americanista mantuvo al momento de fichar fue una de las más exitosas en la historia del club y por desgracia tras su muerte todo indica que ésta se ha perdido en el futbol mexicano.

Por José Macuil García

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