A Mandela le gustaba el futbol

Nelson Mandela o Madiba como le decía de manera afectuosa el pueblo sudafricano, siempre fue un hincha rebelde. El futbol se volvió dentro de su plan político, una forma de resistencia frente a las injusticias que vivía en la prisión de Robben Island. Llegó a declarar en alguna ocasión que: el fútbol era la única alegría de los prisioneros, durante el cautiverio que padecían. Parece que escuchar las noticias sobre algún resultado futbolístico, suponía para sus compañeros y para él mismo, un testimonio de esperanza.

Former South African President Nelson Mandela holds the Jules Rimet World cup beside Capetown Archbishop Desmond Tutu on May 15, 2004 at the FIFA headquarters in Zurich. AFP PHOTO FRANCK FIFE (Photo credit should read FRANCK FIFE/AFP/Getty Images)

Former South African President Nelson Mandela holds the Jules Rimet World cup beside Capetown Archbishop Desmond Tutu on May 15, 2004 at the FIFA headquarters in Zurich. AFP PHOTO FRANCK FIFE (Photo credit should read FRANCK FIFE/AFP/Getty Images)

Cómo no recordar lo alegré que se puso Madiba cuando se enteró que su país sería cede de un mundial. Y es que es curioso ver como en el ideario de Mandela, el deporte nunca se disociaba de la función social que le correspondía. Era en sí otro instrumento más mediante el cual se podía unificar a la sociedad sudafricana.

En su famoso discurso de enero de 1962: “Una tierra gobernada por el revólver”, pronunciado en los tiempos en los que fungía como líder de la comitiva del Congreso Nacional Africano, hace patente su postura. Pues cierra su presentación en Addis-Abeba, apelando a que su pueblo resurgirá de la violencia a la que ha sido sometido por parte de las autoridades.

Madiba

Es importante que no olvidemos lo anterior, ya que entre la deificación que ha sufrido gracias a la atención mediática por parte del sector publicitario, que en muchos casos ha llegado a la locura de proyectar su nombre como marca comercial. Dejamos a un lado su mensaje absolutamente contestatario, la unidad ante todo pero siempre bajo el esquema de igualdad y soberanía. Conceptos que sin duda se ven plasmados en su amor por el deporte y en su nostalgia por el futbol, que evadiendo los barrotes viajaba entre los prisioneros, devolviéndoles la felicidad que suponía un rastro más de oposición frente a las injusticas que se cometían en contra de ellos.

A Mandela le gustaba el futbol y lo veía como un ejemplo predilecto de convivencia.

 

Mi hambre de libertad personal se volvió hambre de libertad para mí pueblo. Afirma Madiba en un libro que lleva por título su nombre, ilustrado por William Wilson, donde se recopilan sentencias del líder sudafricano. Ésta frase es un extracto del famoso libro del Nobel de la Paz: “Un largo camino hacia la libertad”. Si bien la libertad marcó su vida, es el deporte quién le brindó el vehículo predilecto para exponer sus ideas. Siempre bajo la lupa social, que no disociaba entre unos y otros.

De ahí que el mensaje de Mandela permanezca y sea pertinente regresar a él. El deporte y sobre todo el balompié generan una comunidad que no puede desentenderse de sus problemáticas inmediatas. Más allá de los anuncios televisivos, está el amor por el juego y la concientización de los problemas políticos que afectan a la pelota.

Por: Andrés Piña/@AndresLP2

mural mandela

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