Ferenc Puskás, el jugador de la doble vida

Hungría es uno de los países que más cambios geográficos, políticos y sociales ha sufrido con el paso de los años. El pueblo conocido como magyar migró por distintos territorios de la parte oriental de Europa desde los primeros siglos hasta encontrar un lugar donde establecerse. Pero así como ha tenido incontables cambios, hay cosas que no se modifican, nombres que no pueden desligarse del pueblo húngaro, y tal vez el más reconocido en todo el planeta es el de Ferenc Puskás.

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Después de Puskás nos quedamos en ceros. El hombre se alisó el bigote cenizo, adoptó una posición de húsar y recitó la alineación quebrantalenguas. -Juan Villoro

Uno de los equipos más recordados como referencia del futbol mundial es el de los conocidos Magiares Mágicos, es decir, la Selección de Hungría campeona de los Juegos Olímpicos de 1952 y subcampeona de la Copa Mundial de 1954, comandada por Ferenc Puskás.

Ferenc Purczeld fue su nombre de pila desde su nacimiento en Budapest el 2 de abril de 1927 y hasta 1945, cuando al término de la Segunda Guerra Mundial, cambió su apellido por Puskás, que en lengua magiar quiere decir Escopeta, antesala del significado que le otorgaría con sus goles tanto en Hungría como en España.

Hasta 1956, Puskás acumuló 83 goles en solamente 84 partidos con la camiseta de Hungría, pero aquel año sería fatídico para uno de los mejores jugadores de la historia. Mientras se encontraba en Bilbao con el Honvéd para enfrentar un partido de la Copa de Europa, su ciudad, Budapest, fue invadida por las tropas soviéticas. Ante el peligro del regreso, el delantero decidió desertar e incluso se le consideró muerto durante un par de años. Fue hasta 1958 que ante la efusividad de Santiago Bernabéu, firmó con el Real Madrid a pesar de las críticas de propios y extraños -así como del sobrepeso que tenía ante la falta de actividad-, e incluso se nacionalizó español.

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El futbol del país hispano lo devolvió de su muerte metafórica y los detractores comenzaron a demostrarle su cariño y respeto al grado de llamarlo Pancho Puskás. Con el cuadro merengue consiguió cinco ligas españolas, tres copas de Europa y una Copa Intercontinental.

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Enrique Pérez Díaz, Pachín, contemporáneo de Puskás y también leyenda del Real Madrid, recordó cuando el ídolo, todavía húngaro, colocó seis balones un metro afuera el área y aseguró que golpearía el travesaño en las seis ocasiones, hecho que pudo corroborar junto a sus compañeros. Juan Villoro, en Dios es Redondo cuenta el recuerdo de Francia 98 cuando Rivaldo y Giovanni aprovecharon un descanso durante un entrenamiento para jugar a dispararle al horizontal; el primero acertó cinco ocasiones y el segundo tres. Villoro asegura no recordar una hazaña de tal envergadura, y es porque no pudo presenciar la magia del genio que después de un retiro, que parecía adelantado, fue convencido para cambiar de nacionalidad y volver al rectángulo de hierba.

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Su paso con el representativo de España es uno de los episodios que más recuerdan sus coetáneos e incluso le recriminan hoy en día, pero, ¿cómo esperaba el colectivo húngaro que Puskás permaneciera fiel a su tierra natal cuando descendió de un pueblo que desde el siglo V deambuló por los territorios de Europa del Este y tuvo contacto directo con las civilizaciones orientales antes de encontrar una tierra para asentarse?

Por: Obed Ruiz/@ObedRuizGuerra

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