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La mejor posición en México, ser portero

Ser portero en México es una de las posiciones más infravaloradas. Tus primeros pasos en la cancha son en busca de una vocación. Si eres rápido, es muy probable que seas delantero, si tienes técnica ocuparás el mediocampo y si eres el más duro serás el encargado de ser el defensa. La regla en el barrio dice que el más gordito tiene que ser el portero ya que no cumple con ninguna de las características ya mencionadas. Es más, en ocasiones se prefiere una rotación en el campo para cubrir la portería que tener a alguien nominal que sienta esa posición.

Queda claro que a veces preferimos ser el goleador del equipo, o el que mejor dribla, pero ser arquero es muy importante. Pese a todo, México tiene un vasto historial con grandes guardametas. Empezando por Antonio Carbajal, quien es el jugador con más Copas del Mundo disputadas, junto con el alemán Lothar Matthäus. La Tota jugó Brasil 1950, Suiza 1954, Suecia 1958, Chile 1962 e Inglaterra 1966, logrando el mote del Cinco Copas, teniendo que defender el arco mexicano contra jugadores como Didí, Kopa, Pelé, Garrincha, Charlton, Gento y Puskás.

Otros buenos arqueros como Ignacio Calderón, José Reyes, Adolfo Ríos, Pablo Larios, Tubo Gómez y Olafa Heredia, defendieron la casaca tricolor. Generaciones con uno o dos buenos porteros, confiables y con excelentes reflejos, hasta que llegó el más icónico portero que ha tenido nuestro país, Jorge Campos. Salió de la cantera de Pumas y tuvo una carrera sobresaliente ya que intercambiaba su posición, dejaba el arco y pasaba a ser delantero. Ganó títulos con Pumas, pero sin duda su mayor logro fue ser el portero de la Copa Confederaciones de 1999 que ganó México, en una final dramática contra Brasil.

Curiosamente, él estuvo en el último título del Cruz Azul, siendo el segundo portero, ya que el titular era Óscar Pérez. De pequeña estatura pero de gran resorte, el Conejo Pérez fue titular en el Mundial de Corea-Japón 2002 y en Sudáfrica 2010 teniendo grandes actuaciones marcando un gran legado, siendo el arquero más longevo de la liga mexicana, pues tiene 44 años y aun sigue portereando. Esta generación del Conejo, y de Campos, le podemos añadir al gran Oswaldo Sánchez, arquero tapatío salido de los Atlas. Estos arqueros fueron maestros para Guillermo Ochoa, José de Jesús Corona y Alfredo Talavera quienes han buscado la titularidad del arco tricolor, dejando en claro que cualquiera de los tres es sinónimo de confianza, aunque la carrera hasta ahora la ha ganado Memo Ochoa.

El futuro no está tan claro ya que aún no hay sucesor definido. Los arqueros que levantan la mano son Gibrán Lajud (23 años, arquero de Xolos), Raúl Gudiño (21 años, juega con el Porto) y Abraham Romero (19 años, que buscará suplir a Óscar Pérez en el Pachuca).

Por Gus Vega/@gvegap