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Abrazar al Panda, el autogol de nuestras vidas

Gibrán Hernández es un delantero del Club Proyecto Tecamachalco que disputa la final por el ascenso de la Segunda División. Está a un gol de romper el récord impuesto por su hermano César Jonathan, quien ya es seleccionado nacional y dejó atrás a su mujer e hijo para lograr su éxito como futbolista. Gibrán sabe que la afición depositó sus esperanzas en él, pero siempre ha tenido que lidiar con el peso de vivir a la sombra de su hermano mayor. Además padece una curiosa condición que le hace confundir izquierda y derecha. A minutos del final del encuentro, en un tiro de esquina en contra, Gibrán clava un autogol en su portería y se esfuman las esperanzas del ascenso.

En Apuntes de Rabona tuvimos la oportunidad de charlar con el autor de la obra de teatro que cuenta esta historia que habla sobre enfocarse en el presente y aprender a soltar. Mario Alberto Monroy, dramaturgo y actor mexicano, nos habló sobre este proyecto unipersonal que escribió para Memo Villegas a propósito de una beca que éste obtuvo del FONCA (Fondo Nacional para la Cultura y las Artes).

Memo quería hablar de él, de sus ganas de ser futbolista, del ataque de pánico que sufrió hace mucho en escena. Se sentía un poco a la sombra de su hermano que se fue a vivir a Toluca y que también es un gran actor. Y mi objetivo como dramaturgo es tocar un tema y buscar la universalidad. Me gustan los antihéroes, los nobody, e intento encontrarles la empatía. En este caso, Gibrán es un soñador, se genera expectativas y tiene su objetivo muy claro. Le interesa ser el mejor futbolista, no los coches ni la fama. Quiere a Vicky (su cuñada), no llenarse de mujeres.

El símil del teatro y el futbol es que es un trabajo de equipo donde a veces sólo destaca uno.

Gibrán falló, decepcionó a su gente, a ese público sin rostro que era capaz de adorarlo sin mesura y que ahora es capaz de señalarlo como el culpable de la desgracia del equipo. Este cuowu, como lo llama Kumiko, su sabio jefe en el Karaoke donde trabaja medio turno, resulta ser para él una de esas marcas de vida capaces de alejarte de lo que más amas.

Todos estamos expensos a la crítica, sobre todo las personas mediáticas. Los medios coronan, bautizan. En menor grado sucede en el teatro. El símil del teatro y el futbol es que es un trabajo de equipo donde a veces sólo destaca uno. Perdió Barcelona y no se habla del equipo o de la Juve, sino de que Messi pudo hacer dos goles. Olvidamos el equipo, dice el dramaturgo.

¿Hasta dónde podemos soportar ese autogol en nuestras vidas? La oportunidad de ir a abrazar pandas se presenta con un sentido hasta terapéutico para quien lo realiza. De acuerdo a Monroy la obra no pretendía ser una tragicomedia, pero es muy bonita y muy honesta porque todos tenemos objetivos que a veces no se cumplen. Se te cae el mundo pero no pasa nada. Ahí es donde entra lo de abrazar al panda. Este viaje podría quizá significar el escape ideal para quien ya no puede lidiar con su realidad. Gibrán se siente abandonado a su miseria y tiene enfrente la posibilidad de dejar el futbol y a la mujer que ama para ir a renovarse a Sehzouam, China.

No era algo turístico. Era un empleo para subsistir y bien. Aquí se convirtió en metáfora de estar en paz, salirte de ti y abrazarte a ti mismo. Los pandas adoptan a pandas que no son suyos. Es una imagen linda y muy lejana estando en México. Este monólogo nos inspira a recordar esos momentos de esperanza en nuestras vidas y los primeros golpes duros que nos dio la realidad. Nos lleva a preguntarnos cómo fue que cambiaron nuestros sueños.

No quiero que suene a Osho. Pero muchas veces olvidamos los procesos y todo tiene cimientos. Este es un proceso de asimilación. Pienso que podemos estar en un eterno loop de ave fénix. Como actor y como futbolista te enfrentas siempre a eso. Te dicen que no una y otra vez y tienes que seguir, comenta Mario Alberto quien también tiene una larga trayectoria interpretativa.

Y es que ciertamente las obras son trenes que se van, por lo que el autor exhorta: Asume que estás devastado, asume que perdiste un tren. Es muy fuerte saber que ese tren nunca va a volver a pasar, que no volverás a tener la misma edad. Pero los cambios ocurren todo el tiempo y todos hemos anotado alguna vez nuestro autogol.

Las sensaciones que tiene el espectador del teatro deberían ser similares a las de un gol de último minuto, ya sea a favor o en contra.

Abrazar al Panda es una obra reflexiva pero también cargada de un toque continuo de humor y llena de referentes futbolísticos muy interesantes. Nos encontramos con menciones a Andrés Escobar, Miguel Marín y al Chaquetas Rosas, el mexicano que anotó el primer autogol en los Mundiales. Aparecen guiños a Gol, Error y Figura, a Cristian Martinolli y a Luis García, además de varios detalles que cualquier aficionado al futbol agradecerá.

Y es que Monroy asegura que el futbol también ha jugado una parte muy importante en su vida. Hace diez años sufrió una especie de parálisis mientras jugaba que lo llevó posteriormente a una operación. Me metí a la psicología para entender y llegué a la deducción de que el único vínculo con mi papá, y el único momento en que estábamos de acuerdo era cuando jugaban los Pumas. Y acá curiosamente lo pongo como figura ausente, revela.

Mario Alberto Monroy, dramaturgo y actor mexicano, creador de Abrazar al Panda.

El futbol como espectáculo es maravilloso. La semifinal de Pumas vs Puebla yo estaba en una boda. Me cambié en los baños y me fui corriendo a CU. Recuerdo que Chelís ya festejaba, pero Verón mete ese gol al final. Las sensaciones que tiene el espectador del teatro deberían ser similares a las de un gol de último minuto, ya sea a favor o en contra, expresa el también ganador del mejor cuento Antinavideño en 2013 y 2015.

A mí me gusta pensar que esta obra es el final de un primer tiempo de un 1-1 donde se empieza ganando y te empatan al 42’. Estamos a la mitad de la plática de vestidor teniendo la reflexión sobre cómo enfrentarás lo que sigue.

La sólida y multifacética interpretación de Memo Villegas es acompañada musicalmente por su hermano Yayo; todo bajo la dirección de Ricardo Rodríguez y la iluminación de Sergio Villegas. Abrazar al Panda estará todos los lunes de mayo a las 20:30 hrs. en el Círculo Teatral localizado en Av. Veracruz 107 en la Colonia Condesa de la Ciudad de México. Es una gran opción para todos los raboneros que quieran enfrentarse al autogol de sus vidas, al cuowu de su pasado.

Disfruta del tráiler y anímate a verla:

Por Alan Holguín Hoffman/@alan_holguin