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Andrew Watson, puntos de vista

El tratamiento de los textos nunca es igual, ni entre distintos autores, como tampoco de un mismo autor en diferentes momentos de su vida. En esta ocasión, abordamos un mismo tema, el primer jugador negro Andrew Watson, desde tres perspectivas: la historia, la literatura y el periodismo.

Punto de vista de una historiadora
Escocia. Finales del siglo XIX. Época Victoriana. La esclavitud fue abolida -legalmente- en el Imperio Británico desde principios del siglo XIX, en 1833. Es bien sabido que muchas veces la teoría no compagina con la realidad, de forma que el comercio y la trata de esclavos continuaban a finales de siglo -e incluso en la actualidad-. La sociedad inglesa inmersa en un puritanismo aparente y un libertinaje vehemente, también optaba por el clasismo y la discriminación.

Andrew Watson, fue el primer futbolista negro en una liga mundial. Su caso resulta ordinario si únicamente se piensa en el color de su piel, pues en la sociedad victoriana era posible destacar -aunque no fueras blanco- si formabas parte de la élite, como lo muestran algunos testimonios de la época. Andrew Watson era una persona adinerada, pero lo extraordinario es que demostró un portentoso talento para el balompié, según las crónicas periodísticas rescatadas por el historiador Andy Mitchell.

Punto de vista de un literato
Escocia. Finales de siglo XIX. La segunda mitad tomó un giro distinto en la literatura europea, pero en Escocia el romanticismo prevaleció a partir de personajes protagonistas con historias dramáticas y míticas, así como con atmósferas que resaltaran el paisaje local incluso cuando la región dejó de percibirse como un entorno rural y pasó a lo industrial. Las letras inglesas predominaron entre los habitantes escoceses y dos nuevos recursos literarios tomaron fuerza: el periodismo como manifestación escritural y el futbol como el componente social de los más jóvenes.

Andrew Watson fue el primer futbolista negro en el mundo y representó a Escocia en competencias de carácter oficial: el recorrido del héroe por Europa e Ítaca en la isla británica. Jekyll, Mr. Hyde y Andrew Watson irrumpieron en el paisaje literario de la época, una maqueta verbal de periódicos y novelas; textos de kailyard tradition donde la importancia de un jugador negro no fue inoportuna y contribuyó a idealizar la narrativa escocesa desde el punto de la inexistencia de la desigualdad.

Punto de vista de un periodista
Andrew Watson, el primer jugador negro de Escocia nació en la Guyana Británica en 1856, hijo del dueño de una plantación de azúcar llamado Peter Miller Watson y una esclava local llamada Anne Rose. A pesar de su condición de hijo ilegítimo, Andrew Watson contó con oportunidades y estudió en varios internados en Gran Bretaña, donde se destacó en las actividades físicas.

En 1875 entró a la Universidad de Glasgow para estudiar matemáticas, ingeniería civil y filosofía natural. En su carrera como futbolista jugó en el Parkgrove y el Queen's Park, uno de los equipos más exitosos de Escocia. Sin embargo, sus mayores logros fueron los tres partidos internacionales entre 1881 y 1882 con la Selección Escocesa. Fue capitán en la histórica victoria 6-1 contra Inglaterra.

Sin embargo, después de su retiro como futbolista, su rastro se perdió. Hasta hace poco se pensaba que había muerto en Australia en 1902, pero nuevos registros indican que Andrew Watson regresó de su viaje a Australia y trabajó un tiempo en Liverpool como maestro ingeniero en un barco. Una vez que se retiró de ahí, se mudó a un suburbio en Londres, donde murió de pulmonía a los 64 años en 1921 y fue enterrado en el cementerio Richmond, donde actualmente descansa.

Por Carolina Caballero, Obed Ruíz y Bernardo OV