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Antes de Rafa Márquez existió Claudio Suárez

El año de 1968 fue una época de coyuntura para la vida política y social de México pero también marcó el nacimiento de una leyenda que, previo a la llegada de Rafa Márquez como líder de la zaga defensiva del seleccionado nacional, existió, dejando huella con su carácter, capacidad y profesionalismo para portar el gafete de capitán del tricolor: Claudio Suárez.

El Emperador debutó con los Pumas de la UNAM en 1988 con apenas 20 años y con la tarea de ser el eje ofensivo de su equipo, pero un ajuste inesperado lo llevó a destacarse en una posición totalmente antagónica a la que desempeñaba, pues su entrenador Mejía Barón lo ubicó en la defensa central e inició un romance en el campo. Jugó con El Tuca y fue campeón con la escuadra universitaria pero su salida dos años después lo llevó a levantar un muro en el cuadro rojiblanco de Guadalajara, donde también se coronó y vivió partidos de ensueño.

Claudio Suárez

Cuando Ricardo Ferretti emigró al norte para dirigir a su actual club, los Tigres de la UANL, llamó a su pupilo para liderar la defensa y Suárez emigró al equipo norteño.

Todos saben que un defensa que anota vale doble y el romance con la línea defensiva incluyó 53 anotaciones a lo largo de su carrera. La constancia y su entrega por este bello deporte lo llevaron a convertirse en el jugador mexicano con el mayor número de apariciones internacionales con 177, pero no solo eso sino que se encuentra en el tercer lugar de la lista de jugadores con más partidos disputados representando a una nación.

A nivel de selección conquistó aquella mítica Copa Confederaciones de 1999 en la que la escuadra tricolor derrotó en una final de ensueño a la poderosa verdeamarela. Tuvo un retiro amargo cuando partió al futbol estadounidense donde se despidió con las Chivas USA.

Claudio Suárez

A pesar de ese final tan insulso todos recordamos esas barridas increíbles en las que salían fuerzas de la nada, recordaba sus inicios como ofensivo, pegando una carrera al área rival donde esperaba terminar la jugada que él mismo había iniciado. Convirtiéndose en un creador de gol, aún cuando en repetidas ocasiones fue el encargado de demoler esos sueños.

Por Jorge Emilio Mendoza Piña @georgehatetweet