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Debemos aceptarlo, las condiciones físicas que posee la raza negra representan una notable ventaja en la práctica de la mayoría de los deportes -con excepciones claras en las disciplinas acuáticas-. El futbol no ha sido la excepción, basta con ver las capacidades atléticas de muchos exponentes provenientes del continente africano. Si a estas condiciones físicas le agregas un toque de samba y un poco de jogo bonito, los resultados pueden ser increíbles. La escuela más alegre, técnica, habilidosa e impresionante que ha visto el balompié, es la brasileña, muchos se quedan con Pelé como el delantero más completo que se ha visto. Otros dirán que Bebeto, algunos mencionarán a Romario, los fanáticos de la gambeta con Ronaldo y los menos con Neymar. Pero nadie habla de Arthur Friedenreich, El Tigre.

¿Quién fue Arthur Friedenreich? Un brasileño nacido en São Paulo, su madre era una lavandera negra nacida en Brasil, mientras que su padre era un comerciante alemán. Nació un 18 de julio de 1892, apenas unos años después de que la Ley Áurea pretendiera abolir la esclavitud en las tierras amazónicas. Por consecuencia, tanto las mezclas de razas y la estirpe negra, eran discriminadas aún tras las nuevas leyes que lo evitaban. El futbol era un deporte que habían traído desde las regiones inglesas y estaba reservado para los caballeros de piel blanca.

Friedenreich aprendió a jugar en las calles de São Paulo y sus rasgos llamaban la atención: un mulato de ojos claros cuyas capacidades físicas también correspondían a sus cualidades con la de gajos. Pero la vida de Arthur, ha estado rodeada de misterio y de distintas anécdotas que lo revelan como el máximo goleador de la historia del futbol, por encima del Rey Pelé.

Por supuesto, la FIFA no reconoce semejante logro ya que en esas fechas la institución que ahora controla este deporte, aún no tenía los dominios suficientes para dar fe y legalidad, y por consecuencia no pudo registrar las cantidades descomunales de goles que mencionan aquellos que lo vieron jugar. Además de un promedio que superaba el gol por partido, muchos presumen que consiguió más de 1200 dianas, otros que superó las 2000 anotaciones, y otros que apenas alcanzó a Edson Arantes. Seguramente nadie podrá esclarecer tales afirmaciones, pero lo que es incuestionable es que era un temible atacante que jugó para el Mackenzie, Ypiranga, Germânia, Paulistano, São Paulo y Flamengo entre otros, poniendo fin a su carrera en el Fla. Y de la mano de este atacante, Brasil pudo competir en los campeonatos sudamericanos -antecedente de la Copa América- y coronarse en dos ocasiones. Además de que el número de veces en las que se erigió como campeón de goleo son inciertas.

Una de las grandes hazañas que se cuentan de Arthur, es la invención del efecto magnus -en español: chanfle-, técnica que después continuarían enseñando en la Academia del Ginga otros jugadores como Didí, Roberto Rivelino, Branco, Roberto Carlos, Juninho Pernambucano, entre otros. Claramente es una historia que tampoco podrá ser corroborada, pero la figura de Friedenreich seguiría pasando como una leyenda en Brasil. La última anécdota que se habló de Arthur fue que nunca falló un tiro desde los once pasos.

De la vida de Arthur Friedenreich, no se supo más, lo cierto es que venció la discriminación a base de buen futbol y memorables actuaciones. Falleció un 6 de septiembre de 1969, y dicen los románticos enamorados de este deporte, que fue mejor que El Rey, antes de que existiera.

Por Jorge Emilio Mendoza Piña @georgehatetweet

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