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Atlético Español, otra historia necaxista

En 1971, el Club Necaxa fue vendido a empresarios españoles tras una serie de problemas económicos. Con cambios de nombre, colores e identidad, surgió el Atlético Español que jugaría en el máximo circuito del futbol mexicano hasta 1982, fecha en que el equipo regresó a su mote original. Te contamos la historia sobre la efímera historia del club, así como sus logros y hazañas dentro de su corto paso por el futbol mexicano.

Problemas económicos e identitarios.

El inicio del lacónico paso del Atlético Español por el futbol mexicano se remonta al año de 1971, fecha en que Julio Orvañanos ante severos problemas económicos, falta de apoyo oficial y de patrocinios, decide vender el club a empresarios españoles. Antonio Ordóñez, quien llegó a debutar con un equipo profesional en México a través del Club Asturias, fue el principal responsable de la compra de los derechos del equipo que pasó a ser renombrado como Atlético Español en un intento por reavivar una nostálgica rivalidad entre mexicanos y españoles.

El Atlético eligió el nombre de Toros como mote identitario para su nuevo equipo, cuyos colores pasaron a ser el blanco y negro. Sus inicios estuvieron llenos de problemas deportivos y para la temporada 1971-1972 apenas lograrían salvarse del descenso. En los años siguientes, sin embargo, el equipo logró importantes participaciones y algunas hazañas deportivas que le valen su lugar en la memoria. Para la temporada 1972-1973 llegarían a la semifinales, que perdieron frente a su símil el León. Un año más tarde sucedería una de las grandes hazañas, al quedarse a unos cuantos peldaños de conquistar el máximo reconocimiento dentro del futbol mexicano al perder la final con la entonces Máquina del Cruz Azul, para quien el título de liga de 1973-1974 significaba alcanzar el tricampeonato en la historia del balompié mexicano.

En 1976 el Atlético Español acaparó los reflectores internacionales, coronándose en el torneo de Campeones y Subcampeones de la CONCACAF, venciendo a rivales como el Saprissa de Costa Rica y el Transval de Surinam. Tras este logro, los Toros tuvieron el derecho de disputar un campeón de campeones americano a través de la Copa Interamericana, que disputaron contra el Independiente de Avellaneda en un partido en que la escuadra capitalina cayó en penales 4 a 2. Posteriormente, pocas cosas se recuerdan del efímero y problemático club, que apenas logró dos accesos a liguilla en 1980 y 1981.

Para el inicio de la década de los ochenta, los problemas tanto deportivos como identitarios comenzaron a hacer eco en el club. La baja entrada y el nulo interés de los aficionados que veían en los españoles una traición a su historia, provocaron que para 1982 el nombre de Atlético Español desapareciera y el 23 de mayo del mismo año, se registrara su última participación. Se trató entonces de retomar la identidad, regresando al mote de Rayos y volviendo a la tradicional vestimenta rojiblanca. No obstante este intento por regresar a la esencia, los aficionados para entonces habían ya decidido apoyar a otros clubes de la capital. Para 1987, los empresarios españoles cansados de los fracasos venderían los derechos a Grupo Televisa, quienes, como es bien sabido, lograron retomar en cierta forma las riendas del club para darle una segunda época de gloria en los 90, apenas comparada con aquella mítica era de los 11 hermanos.

Otra historia necaxista

No obstante el truculento paso del equipo en el balompié nacional, el Atlético Español nos ha dejado un sucinto pero importante legado. Su participación nos dio la oportunidad de ver en acción a futbolistas como Tomás Boy, Manuel Manzo, Raúl Orvañanos, Roberto Gómez Junco, Luis Fernando Tena, así como estrellas internacionales como el portero polaco Jan Gomolá, el argentinno Saúl Rivero, los españoles Jaime Cuesta y José María Ortuondo y el histórico goleador brasileño Carlos Eloir Perucci.

En este sentido, pese a que este breve episodio pudo significar una traición a la historia necaxista, lo cierto es que si hacemos un recuento, el devenir de los Rayos ha estado sometido y parece estarlo a futuro, a este tipo de cruentas. En 2003 el equipo cambió de sede y de historia, a pesar de los intentos y declaraciones por algunos de sus dirigentes en asegurar que el equipo no tenia precio.

Lo cierto es que por encima del complicado devenir en la historia del balompié nacional, la afición necaxista continúa siendo una de las más importantes y una de las plazas con mayor garantía. Ahora, con su regreso a la Primera División, el Necaxa busca volver a consolidarse como un equipo con una tradición solida, para así poder devolverle a su afición una lealtad que históricamente, a quedado a deber.

Por Eduardo Yescas