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Baggio, el 10 que inspiró a la literatura

En ocasiones un mal recuerdo puede desplazar todas las alegrías que uno ha tenido, puede ser el ejemplo de Roberto Baggio. Todos recordamos la escena con claridad, rostro serio en el balón y una breve mirada a la portería. No puede fallar pues las esperanzas de un país entero están depositadas en este último gran 10 de Italia. Se perfila para impactar la de gajos, pasos seguros, tira y el esférico se va por encima del larguero. Brasil campeón. Roberto destrozado y otra eliminación en tanda de penales para los azzurri.

Pero no todos recuerdan a Baggio por ese momento, Joe McGinniss un escritor que presenció el balompié de aquel Mundial en 1994, se enamoró del talento de Roberto, cuyo futbol le inspiró un viaje a Italia para escribir más acerca del calcio.
Baggio

La carrera de Baggio brilló desde su debut con el Lanerossi Vicence en 1982 donde permaneció hasta 1985, ya que sus cualidades técnicas lo hacían un jugador vistoso. El ragazzo hábil, veloz y contundente suele destacar entre la multitud del juego estrictamente cuadrado en Italia. Aún con una grave lesión en la rodilla, la Fiorentina confiaba en el talento del mediapunta italiano y decidió ficharlo. Ahí comenzaría a destacar dentro de la élite del calcio incluso compitiendo contra el Napoli de Diego Maradona. El Mundial en casa era la oportunidad para destacar, pero una dolorosa derrota frente a la Argentina los dejó fuera de Italia 1990. Al terminar la justa mundialista, la vecchia signora decidió arrebatarle a la viola su figura y El Divino continuaría deslumbrando a propios y extraños hasta llegar a Estados Unidos 1994.

Baggio

Joe McGinniss describió a Baggio después de haber quedado fascinado por su talento en el partido de Italia frente a Nigeria:

... un italiano menudo y garboso llamado Roberto Baggio marcó un gol con el pie derecho en el que demostró su gran técnica. Aquello me embelesó. Mi obsesión ya tenía un foco. Baggio aportó al partido un elegancia, un garbo y un aura de magia que yo no había visto desplegar en ningún deporte

Para esa época Roberto era considerado el mejor jugador del mundo por la FIFA y la final del Mundial se acercaba. La famosa escena llegó y Baggio fue conocido mundialmente por errar en el momento donde se supone uno no debe hacerlo, pero eso no impidió que Joe se interesara por la vida de Il Divino. Fue tanto el acercamiento que tiempo después se volvieron amigos al grado de que McGinniss realizó un viaje a Italia por invitación de Baggio.

Mientras Roberto emigraba de la Juventus al A.C. Milán, el estadounidense comenzaba un nuevo viaje dentro del calcio y las letras. McGinniss llegó a tierras europeas para presenciar el Milagro de Castel di Sangro, un club amateur que ascendió hasta la serie B del futbol profesional italiano -como algún día lo logró el Globo del Parque de los Patricios, Huracán-. La narración de esta hazaña fue descrita al más puro estilo de La Dolce Vita de Federico Fellini, donde la presencia de Baggio fue medular para inmortalizar la pasión por el balompié y las novelas por parte de McGinniss.
Baggio

El paso del Divino por el Milán terminaba después de conseguir un scudetto y llegaba al Bologne para un recorrido breve -aunque fructífero para su cuenta goleadora- que lo llevaría a firmar con el Inter de Milán. Allí se esperaba una dupla mortal con Ronaldo pero las lesiones del brasileño privaron al mundo de este grandioso espectáculo. En el año 2000 llegó al Brescia donde pondría fin a su carrera en 2004.

La vida de Baggio fue marcada por ese terrible Mundial de 1994, que algunos consideran una de las finales de Copa del Mundo más tediosas que han existido, pero sirvió para inspirar la vida de un literato que decidió dejar todo por una pasión: el futbol.

Por Jorge Emilio Mendoza Piña @georgehatetweet