4359236389_7da6b11ac5_o

Carlos Caszely, un jugador contra una dictadura

En mi opinión, la historia del futbol guarda en su imaginario colectivo dos tipos de jugadores: aquellos que se atreven a realizar jugadas inimaginables para el rival, para sus compañeros y, por supuesto, para la afición, de manera que transforman una fecha común y corriente en un momento inmortal. El otro tipo de jugador que se recuerda siempre, es el que realiza cosas distintas fuera de la cancha, su actitud es repudiada o respetada pero siempre se queda en la memoria del hincha porque sus acciones trascienden. Carlos Caszely pertenece a una especie en peligro de extinción. Jugador diferente dentro y fuera del campo, recordado por su instinto de gol y por esa jugada clave -fuera del campo- en la que se opuso al régimen de Pinochet.

Carlos Caszely era un joven lleno de talento que debutaba en el balompié chileno en 1967 con el Colo-Colo, sus habilidades no podían ser contenidas por los defensores andinos, lo que le valió el apodo del Rey del metro cuadrado, debido a la destreza con que sorteaba rivales en espacios pequeños. Pero hay jugadores que dentro del campo son ídolos y afuera se transforman en villanos, Caszely no. Él fue congruente desde el principio. Dentro y fuera del campo era el mismo, apoyó el gobierno de Allende y la candidatura de Gladys Marín. Se negó a jugar esa burla clasificatoria frente al fantasma de la URSS en el Estadio Nacional donde días antes habían sido torturado Víctor Jara y cientos más.

Uno de los momentos más duros en su carrera fue el secuestro de su madre, nadie dijo nada -pero muchos atribuían al golpe de estado esa jugada sucia, una falta cometida por la espalda- Carlos Caszely tuvo que sobreponerse, no se inclinó ante nadie y en una jugada poco creíble para cualquier espectador, el Chino hizo lo que un genio suele hacer si frotas la lámpara: encaró al rival, escondió sus nervios y desapareció el miedo de su mirada; con una habilidad increíble en el mano a mano frente a Pinochet, dejó que pasara de largo sin estrechar su mano. Todos guardaron silencio, de aquel insulto, de aquel regate nadie habló y Caszely demostró de nuevo la congruencia y la fiereza de un delantero bárbaro.

Luego vino la eliminación del Mundial de 1974 y el veto de la Selección (1975-1979) cuando ya militaba en el balompié español, y su futbol era bárbaro. Muchos analistas dicen que Chile hubiera estado en la Copa del Mundo de Argentina en 1978 de la mano de Caszely pero su antipatía por las dictaduras pondría en duda su participación. Años después se miró la cara de nuevo con Augusto y la conversación fue tétrica pero breve.

De su carrera futbolística podríamos remarcar la etapa en la que fue el máximo artillero de la Selección chilena, aún cuando fue vetado de nuevo en 1983. Deberíamos mencionar cuando volvió al Colo-Colo y les brindó -goles y campeonatos- alegrías. Tras su retiro Caszely no se rindió, siguió dando el ejemplo. Se licenció en Educación Física mientras estuvo en Chile, y cuando emigró a España se graduó en Administración de Empresas. No contento con ello, al regresar a Chile, a los 45 años finalizó sus estudios en Periodismo. Continuó nutriendo su conocimiento y cuando llegó el momento dijo NO a Pinochet y obtuvo la más grande victoria del pueblo chileno, terminó la dictadura.

Por Jorge Emilio Mendoza Piña @georgehatetweet