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La Católica de Chile, tradición del futbol andino

La Pontificia Universidad Católica de Chile, es una de las organizaciones educativas con mayor trascendencia e identidad en toda la Patagonia, su rivalidad (entendiendo rivalidad como una sana competencia) con la Universidad de Chile, es una historia que data de los últimos momentos del siglo XIX, pero esa eterna lucha no solo quedó en las aulas, tiempo después se transportó a una cancha de futbol y la tradición continúa. La Católica es una institución que profesa valores dentro y fuera del campo y merecen ser contados.

El 21 de junio de 1888 el Arzobispo de Santiago, Monseñor Mariano Casanova, decidió fundar un recinto donde los estudiosos podrían ampliar sus conocimientos acerca del ius (el derecho) y el fas (la religión), además de las entonces denominadas ciencias físicas y matemáticas. Aunque a la Católica de Chile no llegaban solo esas enseñanzas, desde Europa se acercaba un popular juguete que los sudamericanos se encargaron de mejorar, como dice Hernán Casciari: no lo habíamos inventado nosotros pero jugábamos mejor que sus inventores. Este juguete se llamaba -y se sigue llamando- futbol.

Con la llegada del balompié al sur de nuestro continente, en 1908 surge el equipo Universidad Católica Football Club, sin embargo se desarrollaba como un participante de torneos amateurs. Por supuesto, que los encuentros que se disputaban, eran dentro de las pocas ligas universitarias existentes. Desde el inicio, los colores que representaron al equipo fueron el azul y el blanco predominantes y un discreto color rojo, todos pertenecientes a la bandera de Chile.

Dentro de la Universidad Católica de Chile, los cambios sufridos en beneficio de su historia llegaron cerca de 1920, con el rector Monseñor Carlos Casanueva Opazo, quien intervino para la creación de facultades como la de Arquitectura, Comercio, Filosofía y Ciencias de la Educación, entre muchas otras. Pero también se institucionalizó el deporte con la creación del Club Deportivo, el 30 de agosto de 1927.

Posteriormente, con la llegada de la Asociación Nacional de Football y luego la Asociación Central de Futbol en 1933, el equipo pidió la oportunidad de incursionar de manera profesional en el balompié chileno. El 19 de abril de 1937 llegaba el sí por parte de la asociación y se constituía oficialmente, el 21 de abril de 1937 el Club Deportivo Universidad Católica de Chile como un equipo de la liga profesional de futbol andino, no obstante, participaría en la segunda categoría.

Fue hasta 1939 que pudieron ascender al máximo nivel, y diez años después, llegaría el primer título como campeones, gracias a leyendas como Raimundo Infante, Sergio Livingstone y uno de los emblemas que han llegado a la Universidad Católica, José Manuel, el Charro, Moreno.
De ahí que el club ha guardado entre sus generaciones grandes ídolos, como Alberto el beto Acosta, Juan Antonio Pizzi, Gary Medel, el Pitbull y José María Buljubasich que mantiene un récord de imbatibilidad como guardameta de la Católica.

La vida de la Católica de Chile tuvo sus altibajos, por ejemplo los descensos en 1956 y 1973, también se demolió el estadio Independencia, donde jugaban sus encuentros como locales; pero paulatinamente el equipo ha logrado una estructura sólida y ha marcado un sello dentro del futbol chileno. Para el recuerdo queda aquella Copa Interamericana que se adjudicaron bajo la dirección del ingeniero Pellegrini en 1994 y la creación de su actual casa, el Estadio San Carlos de Apoquindo.

La Universidad Católica, los cruzados como les dicen por allá, se han encargado de llevar una tradición deportiva por más de un siglo, aunque los libros digan que oficialmente cumplen 80 años de vida.

Por Jorge Emilio Mendoza Piña @georgehatetweet