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Club Deportivo Oro, la mina del futbol mexicano

Jalisco es uno de los estados más reconocidos dentro del ámbito futbolero en México, tanto por su afición por el deporte rey como por su producción, pues además de ser un semillero de jugadores que en más de una ocasión han sido la base de la Selección Mexicana, también ha generado equipos que han marcado época, ya que más allá de Chivas y Atlas, en el recuerdo de los jaliscienses, y de más de un aficionado romántico del futbol, existe en la memoria el Club Deportivo Oro.

Ante el creciente interés por el deporte de las patadas, un grupo de joyeros encabezado por Albino Ruvalcaba y Felipe Martínez Sandoval se dieron a la tarea de fundar el 6 de enero de 1925 un equipo que tuviera la calidad para competirle a los grandes conjuntos de Jalisco en la llamada Liga de Occidente, una de las ramas del futbol amateur mexicano en la que se contaba con nivel suficiente para competirle a cualquier otra región.

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A los pocos días de la fundación del Club Deportivo Oro, los directivos se hicieron de unos terrenos para construir la cancha del novel equipo, el Parque Oblatos o Parque Oro, mismo que con el paso de los años cambió el nombre a Felipe Martínez Sandoval en honor a uno de los iniciadores del equipo. Tal fue el impacto del campo que con el tiempo todos los equipos tapatíos lo usaron como su casa hasta 1960, cuando se inauguró el Estadio Jalisco.

La ardua labor de convertir al cuadro en uno de los equipos protagonistas de la región no fue fácil, pues la suma de equipos rivales oscilaba entre ocho y diez participantes. La inversión de los empresarios de la joyería parecía no rendir frutos, hasta que en 1939 el conjunto se consagró como campeón de la liga regional de Jalisco.

Un gol fue suficiente para que los Áureos escribieran con esas mismas letras su nombre en las vitrinas del balompié nacional.

La época profesional

El futbol era tan importante en el estado, que se creó el organismo Deporte Unido de Occidente con el fin de conjuntar una liga en Jalisco que tuviera las bases suficientes para generar futbolistas, con las capacidades necesarias para representar a la Selección de Jalisco, el equipo representante del balompié de la Perla de Occidente en la Liga Mayor.

Con la profesionalización del futbol mexicano y la fortaleza del organismo, Guadalajara y Atlas ingresaron a la Liga Mayor desde la primera temporada (1943-44), mientras que los Áureos se reestructuraron para cumplir con los requisitos necesarios, acto que tardó menos de un año y les permitió su anexión al máximo circuito del futbol mexicano en la temporada 1944-45.

Debido a la renovación estructural, los Mulos de Oblatos jugaron la primera temporada solamente con futbolistas surgidos de sus filas, pero los resultados no fueron tan buenos al quedar en el último lugar de la tabla. Con el fin de evitar que se repitiera el mal desempeño de la temporada de debut, se contrataron jugadores argentinos que rindieron frutos desde los primeros juegos, de entre los que destaca el guardameta Luis Heredia, quien le convirtió a Landeros, su contraparte del Asturias, un gol de portería a portería.

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La tercera es la vencida

Poco menos de un lustro fue suficiente para que el Oro fuera uno de los referentes a nivel nacional. En los torneos largos de aquel entonces no existía la liguilla y en 1948 empataron en puntos con León y perdieron el desempate. Para 1956 la historia se repitió exactamente: la misma situación de puntos en la parte alta de la tabla, León y un subcampeonato más.

Pero el ansiado título que se había arañado un par de ocasiones no tardó en llegar y el escenario fue inmejorable. El último partido de la temporada 1962-63. Oro marchaba en segundo lugar, Chivas en primero y curiosamente tocó que se enfrentaran con sólo un punto de diferencia a favor de los rojiblancos. El 20 de diciembre de 1962 el Estadio Jalisco bañó de gloria al Oro. Necco abrió el marcador al minuto 71 y a pesar de los embates de Chivas el marcador no volvió a moverse, en gran parte gracias al guardameta Piolín Mota. Un gol fue suficiente para que los Áureos escribieran con esas mismas letras su nombre en las vitrinas del balompié nacional.

Desaparición y resurgimiento

Después de librar dos descensos consecutivos en 1969 y 1970, la fiebre dorada concluyó y el equipo cambió de nombre a Club Jalisco. Sin embargo, la pasión y el recuerdo hicieron que en el 2008, Ariel Villalobos Domínguez, hijo del exjugador Sergio Villalobos, refundara el equipo al comprar una franquicia de la Segunda División, desde donde se busca subir de categoría paulatinamente para devolver el brillo a un equipo lleno de tradición.

Por: Obed Ruiz/@ObedRuizGuerra