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Cristiano Ronaldo, un corazón acelerado

Desperté acelerado, lo último que recuerdo es que estaba en la cancha de siempre, era un tiro de esquina o una pelota a balón parado. En la tribuna se encontraba la gente que más quiero, me mandaban el centro y lo terminaba en gol. Aún siento todos los poros de la piel abiertos, el sudor en la frente y la adrenalina al tope. Inclusive me dolía la mandíbula por haber gritado el gol con tanta fuerza.

Era un sueño, el más bonito en mucho tiempo. Lo peor que me pudo pasar en la vida fue que se me acabará el futbol. Difícil poder regresar a la cancha para mí. Quiero regresar a ser ese niño que lo que más importaba en su vida era reunirse con amigos para jugar, aquel que utilizaba el recreo en la escuela para echar una cascarita en lugar de comer. ¿Cómo regresar algo del pasado? ¿Cómo?

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Todo pasa, nada es para siempre. Nos encontramos en un río, cada quien en el suyo por supuesto. La corriente se encarga de llevarse las cosas que más queremos o que no necesitamos. Existe al menos una cosa que la corriente no se puede llevar: nuestros sueños, el amor, de hecho todo lo que llevamos dentro. Nadie puede entrar y quitarnos eso, por eso razón nuestro interior es lo más valioso que tenemos.

Ilustración de Cristiano Ronaldo por:  Miguel Méndez

Ilustración de Cristiano Ronaldo por: Miguel Méndez

En Madeira, una isla perdida para medio mundo. Desde 1985 soñando con ser como Eusebio o Figo, jugando en canchas de tierra en el barrio Funchal. A los 16 años estuvo a punto de perder su sueño, al pequeño Cristiano le fue detectada una falla en el corazón, la cual requirió de una operación. Su corazón latía demasiado rápido cuando estaba en reposo. El pequeño Ronaldo fue operado con láser.

Un instante apenas. Un láser suturando al corazón, un milímetro puede marcar la diferencia en la vida de un hombre. Un giro completo, entre probablemente dedicarse a pescar Bacalao en Madeira a ser uno de los jugadores con mayores ganancias en el mundo. Así le pudo cambiar la vida a “El Comandante”.

Cristiano perdió a su padre en 2005, el alcoholismo terminó con su vida. Tuvo que sobreponerse, fue algo que forjó su carácter. Es ahí en las pérdidas cuando más aprendemos. A pesar de la pérdida, el portugués continuó con su sueño intacto: Ser el mejor del mundo.

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Los sueños se piensan con la cabeza pero se sienten con el corazón. Cristiano es la muestra más clara de crecimiento constante, evolución y mejora continua. Un tipo competitivo en todos los aspectos, de esos que se toma en serio hasta un juego en el mini golf.

Cristiano, a pesar de ser un póster en movimiento, también es un ser humano. Sus gestos pueden ser chocantes, egoísta al 1000% y en el campo ignora la noción de dupla. Sin embargo, en estos tiempos del materialismo, la vanidad funciona y funciona bien. Si Mick Jagger fuera humilde, los Stones tocarían en una cochera.

Lejos todo lo que se dice en los medios, lo poco que he podido intuir, es que Cristiano es un tipo de familia, amoroso con su hijo y con su madre. Su personalidad puede ser no aceptada por todos, pero hay algo que le admiro: su mentalidad y su dedicación. No hay peor cosa en la vida que el talento desperdiciado y Ronaldo lo ha sabido aprovechar.

A estas alturas no importa si Cristiano te simpatiza o no, es claro que su objetivo no es crear empatía contigo. Es momento de alejarse de la pintura y mirar el cuadro completo. Su vida es una obra de arte que forjó en barro y que baño de oro blanco. Esa obra de arte es la que queremos reconocerle a este tremendo Crack.

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Y en honor al Comandante les dejamos esta fácil y saludable receta para el Popeye que todos llevamos dentro:

Espinacas Gratinadas con Queso y Bechamel

-500 gr. de espinacas

-Nuez moscada

-500 ml. de leche

-2 dientes de ajo

-30 gr. de harina

-30 gr. de mantequilla

-Aceite de oliva

-Queso manchego rallado

-100 gr. de tocino

1.-Poner las espinacas, frescas o congeladas, en una olla hirviendo con abundante agua con sal. Las dejamos a fuego medio hasta que estén tiernas. Entonces, retiramos del fuego, las escurrimos y las reservamos.

2.-Ponemos un poco de aceite de oliva en una sartén, a fuego medio. Cuando el aceite esté un poco caliente echamos los ajos, partidos en láminas muy finas, y el tocino, partido en trozos muy pequeños.

3.-Cuando el tocino y el ajo estén hechos, echamos las espinacas en la sartén.

4.-Para hacer bechamel. Ponemos la mantequilla en una olla a fuego suave, removiendo hasta que se derrita. Después, le añadimos la harina poco a poco y removemos bien. Por último, incorporamos la leche hirviendo. Apartamos del fuego y removemos bien para que no queden grumos. Por último, le añadimos una pizca de sal y un poco de nuez moscada.

5.-Ponemos las espinacas en un recipiente apto para horno y echamos encima la bechamel. Mezclamos y lo espolvoreamos con el queso rallado. Metemos el recipiente en el horno, previamente precalentado a 200º C, con calor por arriba y por abajo. Cuando estén casi hechas las espinacas con bechamel, agregamos el queso manchego. Después sacamos del horno y servimos.

Nuestra alineación:
Gastronomía: Chef Aarón Hernández (@Chef_AaronHdz)
Ilustración: Miguel Méndez (@polkalliyuri)
Redacción: Aldo Hernández (@Aldo3Hdz)
Edición: Felipe Mendez (@fmendez10) y Andrés Caballero (@andrewcab)

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