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Cuando Valdano descubrió a Raúl

Leyenda indiscutible del Real Madrid, figura de las canchas y jugador nato por excelencia, Raúl González Blanco nació para ser un ícono del equipo merengue y del futbol mundial. Indiscutible campeón, Rulo se convirtió en el estandarte del club blanco donde lo dio todo, sin embargo, la directiva no reconoció a su capitán lo suficiente y terminó por echarlo por la puerta de atrás, algo que se repitió posteriormente con Casillas.

Aún así Raúl no abandonó a su equipo en espíritu, fiel hincha de la escuadra que lo formó, se ganó el apodo de El Ángel de Madrid, debido al apoyo incondicional que demostró a la camiseta y el amor eterno que le juró. El inicio de su carrera en el conjunto madrileño es uno de los episodios más emblemáticos de su vida, ya que a partir de ese momento su nombre comenzó a resonar en el mundo del balompié.

Todo comenzó en 1992, un joven Rulo acababa de llegar a las fuerzas básicas del Real Madrid, procedente de las inferiores del conjunto colchonero. A su llegada al club blanco, el futuro capitán merengue tuvo buenas temporadas, en la última de 1994-95 generó dieciséis goles en nueve partidos disputados con la camiseta madrileña, algo que no pasó desapercibido para el director técnico del primer equipo, Jorge Valdano.

El estratega argentino anteriormente ya había visto las cualidades del joven Raúl cuando dirigía al Tenerife, algo que lo dejó impresionado por la forma en la que el canterano merengue lograba controlar el balón. La llegada de Valdano al banquillo blanco en 1994 trajo consigo un nuevo método de juego, más agresivo y ofensivo, por lo que era indispensable contar con jugadores frescos y que se acoplaran al modelo estratégico del poeta.

En una visita al Real Madrid “B”, Valdano puso su mirada nuevamente en Raúl, ahora con el poder para disponer de él y no dudó en hacerse de sus servicios. Fue así que el director técnico argentino convocó a Rulo de apenas 17 años al primer equipo para disputar un partido en contra del Real Zaragoza. La noticia de su convocatoria le llegó al futbolista por sorpresa cuando éste se dirigía para entrenar con su equipo, la diosa fortuna visitó aquel día a Gónzalez pues desde ese momento su vida se encaminó al éxito.

El día tan esperado llegó, era el 26 de octubre de 1994 y el Real Madrid jugaba de visitante ante el Real Zaragoza en La Romareda. Con el dorsal número 7, Raúl entró a la cancha donde comenzó a generar oportunidades claras de gol, aunque éstas no llegaron a completar, sin embargo, tuvo su primera asistencia en un centro que Zamorano terminó por cabecear, metiendo el esférico en el arco rival. La actuación de Rulo ese día estuvo acompañada de buenos toques de balón, escapes por la banda y jugadas que dejaron boquiabiertos a los espectadores del encuentro.

El partido finalizó con derrota para los merengues 3-2 ante los blanquillos, un juego donde la carrera de Raúl comenzaba a gestarse, pues a pesar de no anotar y de haber fallado grandes oportunidades, el futuro capitán del Real Madrid dejó buenas expectativas tanto para su equipo como para sus rivales, una leyenda había nacido. Después del encuentro un amigo cercano al jugador le preguntó sobre su experiencia en su debut, a lo que él respondió:

Bien, pero este cagón [Valdano] el domingo que viene no me va a poner, erré varias jugadas

Sorprendentemente la actuación de Rulo ante el Zaragoza no solo impresionó a Valdano sino que además no defraudó las expectativas del director técnico argentino. En el siguiente partido el Real disputó el derbi madrileño contra los colchoneros, un juego importante para todo aficionado madridista. Raúl formó parte del once titular gracias a la gallardía y audacia con el esférico que demostró en su debut.

Valdano no dudó en brindarle esta oportunidad al joven jugador quien nuevamente demostró las capacidades que ejercía como futbolista. El 5 de noviembre de 1994 Rulo se puso otra vez la casaca blanca y en un Santiago Bernabéu lleno comenzó su partido. Primero provocó un penalti que colocó a su equipo al frente, posteriormente dio una asistencia al chileno Zamorano, quien no dudó al meterla y finalmente para cerrar una noche de oro, Raúl generó su primer gol con los merengues.

El dirigente madrileño no se había equivocado al convocar a Rulo, desde que lo vio en las inferiores del Real Madrid tuvo la corazonada de que se convertiría en un jugador de grandes capacidades, y no se equivocó. Raúl en la actualidad agradece a Valdano el haberlo tomado en cuenta y de ayudarlo a que su carrera despegara. Quién sabe cuál habría sido el destino de El Ángel de Madrid si el campeón argentino no le hubiera puesto el ojo encima, lo que sí sabemos es que gracias a él, el eterno capitán de los vikingos pudo iniciar una carrera de grandeza que quedó enmarcada para siempre en la historia.

Por: Manuel Vázquez Laguna