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Derbis Explosivos: Guerra en Estambul

En el mundo del balompié existen partidos donde la afición lleva hasta las últimas consecuencias el amor a su equipo, y donde muestran lo que son capaces de hacer para alentar a su club e intimidar al rival. Muchos de estos juegos son los que se denominan derbis o clásicos, donde clubes rivales -con historia antagónica entre ellos- y sus aficionados que se enfrentan por el orgullo y respeto dentro de sus respectivas ligas.

Es por ello que Apuntes de Rabona te trae una serie de textos que abordan los derbis más intensos del mundo, donde literalmente se juega la vida. Para comenzar vamos a las hermosas tierras mediterráneas de Turquía, país cuya historia está plagada de riquezas, desde la Guerra de Troya hasta la fundación de la República por Mustafá Kemal Atatürk. Su capital Estambul, presume de ser una de las ciudades más exóticas del mundo, de origen griego y capital del antiguo Imperio Romano en algún momento, además de ser la casa de los dos equipos más laureados del país, el Galatasaray y el Fenerbahce.

Ambos equipos comparten una historia dentro de la ciudad y cuyo resultado ha generado uno de los encuentros más duros del futbol internacional, no solo por el juego que se desarrolla, sino también por el ambiente generado por sus respectivas aficiones, donde se vive un verdadero infierno. Ir a jugar a casa de ambos equipos de visitante se vuelve un momento de tortura para los jugadores debido a la incesante ola de presión que los hinchas inician con cánticos, bengalas y objetos arrojadizos. Un escenario asfixiante.

Pero, ¿cómo un partido ha logrado convertirse en un campo de guerra dentro de la Super Liga Turca? ¿Qué historia rodea a este partido? Todo comienza con el origen de ambos clubes en Estambul. El Galatasaray fue fundado en 1905 por un grupo de jóvenes acomodados y universitarios, mientras el Fenerbahce tuvo su origen dos años después, en 1907, ambos de forma clandestina debido a que el sultán Abdul Hamid II tenía prohibido que sus ciudadanos practicaran futbol, ya que únicamente les estaba permitido a los extranjeros jugarlo.

Aun así ambos clubes no quedaron cohibidos y comenzaron a disputar sus partidos hasta que se encontraron por primera vez el 17 de enero de 1909 con victoria a favor de 2-0 para el Galatasaray. Sin embargo, la verdadera rivalidad empezó a mediados de los años treinta, cuando en un simple partido amistoso dominado por las faltas, los jugadores comenzaron a reñir entre ellos y posteriormente la tensión llegó con los aficionados de ambas escuadras, los cuales también pelearon entre sí y con la policía. Un clásico había nacido.

El clásico intercontinental es el nombre que recibe este partido debido a que los clubes que lo disputan se encuentran localizados en distintos continentes. ¿Increible no? Estambul cuenta con una sección de su mancha urbana en Europa, lugar donde reside el Galatasaray, mientras que el Fenerbahce su origen se localiza en la parte asiática de la ciudad, por ello es el derbi donde se enfrentan dos equipos del mismo país y la misma urbe, pero de distintos continentes.

Equipos que representan distintos estratos de una sociedad, además de que generan fuertes lazos de pertenencia diferentes entre sí, crean un caldo de cultivo muy tenso que explota a la mínima provocación. Un partido entre el Galatasaray y el Fenerbahce solo es comparable con el infierno mismo, el famosísimo infierno turco se desata cada vez que ambos clubes se encuentran en la cancha y los incidentes no se hacen esperar.

Antes, durantes y después del partido se viven momentos de tensión entre los hinchas, ya sean los grupos ultras, como UltrAslan (Galatasaray), o los aficionados normales no pertenecientes a grupos de hooligans. Enfrentamientos con la policía, o entre ellos mismos usando cuchillos, han colocado al partido como uno de los más explosivos del mundo.

Todos los hinchas, del más radical al moderado, ven a este partido como un juego de vida o muerte, el cual no se puede perder ya que la victoria les asegura la supremacía en la ciudad, además de que define qué lado de Estambul es el más dominador, si la parte europea o la asiática. Por ello, el partido no solo se vive con 22 jugadores dentro de la cancha, sino que además los propios aficionados toman el juego por sus riendas.

Tifos, bengaleos, y cánticos no son los únicos recursos para intimidar al equipo rival, los hinchas de ambos equipos incluso llegan a arrojar objetos como botellas, piedras y palos a los jugadores del equipo contrario. Un escenario que dura todo el juego, una presión agobiante. Pero si uno de los dos equipos llega a perder en casa, es una pena de muerte para el club visitante, debido a que la afición invade muchas veces el campo en busca del rival, algo que la policía turca pocas veces puede contener.

Un momento inolvidable para los hinchas del Fenerbahce fue cuando en 1996 el entrenador del Galatasaray Graeme Souness clavó una bandera de los Leones en medio del campo, una acción que llenó de ira a los aficionados canarios. En 2012 los aficionados del Fenerbahce entraron a fuerza de puño al campo de juego después de empatar ante su eterno rival, resultado que les daba el título a estos últimos, un enfrentamiento contra la policía que duró varios minutos.

Existen varios momentos que han impactado dentro del derbi de Estambul, desde cargas contra la policía, tifos que bañan los estadios, peleas, e incluso actos de racismo que han impregnado a este derbi turco. El futbol en Estambul se convierte en un campo de batalla, sin embargo, a pesar de todos los hechos lamentables que envuelve este partido tan importante, hay cosas que podemos rescatar.

Una de ellas es la historia y cultura alrededor del clásico intercontinental, pues simplemente un partido genera una locura colectiva entre la sociedad turca. No solo es un partido de futbol, sino que representa cómo las diferentes personas de los distintas partes de Estambul ven a su club, como una bandera que los representa y del cual buscan ondear con orgullo.

También no todo es odio por parte de ambas aficiones, durante las manifestaciones en contra del presidente turco Recep Tayyip Erdoğan, los hinchas de Galatasaray, Fenerbahce y Besiktas, se unieron para exigir una república más democrática y un gobierno menos opresor. Un momento que quedó marcado dentro de la memoria colectiva dentro de Turquía y que aún se mantiene presente en las mentes de los hinchas de dichos equipos.

Pasión llevada al límite, amor mal entendido, así describen muchos la actitud de los aficionados que viven la guerra de Estambul, un partido no apto para gente sensible a la violencia. ¿Será que el futbol en Turquía se esté convirtiendo sólo en conflicto en vez de ser un juego? Lo que puedo decir es que ahora el balompié solo está desenmascarando un parte muy oculta que tenemos todos nosotros, que sale de nuestra cueva interior con el inicio del pitido y que la afición turca expresa cada vez que ven el balón rodar.

Por Manuel Vázquez Laguna