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El batallón de futbol en la Primera Guerra Mundial

Iniciado el siglo XX se desató uno de los conflictos bélicos más catastróficos que sucumbió la historia de la humanidad, la Primera Guerra Mundial. La Gran Guerra se presentó como algo totalmente diferente a los anteriores enfrentamientos, ya que nadie se imaginó la cantidad de años y muertos que la lucha traería consigo. Los hombres reclutados para pelear fueron incorporados en algún batallón para servir a su nación, muchos de estos individuos no tenían adiestramiento militar pues eran campesinos, obreros, zapateros e incluso deportistas, y puede decirse que pelearon para sobrevivir.

El 28 de julio de 1914 el infierno se desató, las potencias europeas y sus aliados comenzaron una carnicería jamás vista para la época. Reino Unido, uno de los principales países en la lucha, entró al conflicto el 4 de agosto al declararle la guerra al Imperio Alemán. Para reclutar soldados el gobierno británico buscó en fábricas, campos y muelles, sin embargo, la demanda de hombres era muy alta por lo que se tomó la medida de suspender los torneos de rugby y cricket para así enrolar a sus jugadores al campo de batalla.

Mientras tanto el futbol continuó con una actividad casi normal, ya que se esperaba que el balompié pudiera entretener y hacer olvidar de los malos ratos a la población británica. Sin embargo, la población británica, la prensa y algunos sectores del gobierno comenzaron a cuestionar a los jugadores, debido a que ante la falta de hombres en el campo de batalla ellos se negaban a ir a la lucha, catalogándolos como traidores.

La Football League First Division paró después de que el Everton se coronara en la temporada 1914-15, y ese mismo año la FA Cup finalizó sus actividades siendo el Chelsea el campeón vigente. Con la suspensión de torneos la actividad del balompié no paró, ya que se crearon ligas regionales para que los clubes continuarán compitiendo, además de que los futbolistas estaban casi exentos de prestar servicio militar, pero ante la presión mediática y de la ciudadanía de Reino Unido, el abogado Sir William Joynson Hicks comenzó a reclutar un nuevo batallón de soldados el cual se componía esencialmente de jugadores de futbol.

El nuevo batallón era una invitación hacia los jugadores para que se enrolaran voluntariamente y así demostraran el amor hacia su país. Frank Buckley, jugador del Bradford City, fue uno de los primeros futbolistas en alistarse, tras de él otros siguieron su ejemplo e incluso aficionados y trabajadores de clubes deportivos se incorporaron a la compañía.

Fue así que el 12 de diciembre de 1914 nació el 17vo Batallón de Middlesex, el cual sería conocido como Football Battalion, el batallón de futbol en español, debido a que el núcleo central de la compañía estaba formado por 120 futbolistas británicos dispuestos a pelear por su nación. Una gran cantidad de jugadores del Chelsea, Newcastle, Queens Park Rangers, Manchester City y Bradford City se enrolaron en la nueva compañía, y el éxito del reclutamiento fue tan bueno que se creó un nuevo escuadrón con base en futbolistas, creándose el 23º Batallón de Middlesex.

Ambos regimientos fueron enviados al conflicto, donde demostraron la valentía que poseían al momento de entrar al combate, sin embargo, los batallones encontraron casi su completa aniquilación en una de las luchas más sangrientas de la Primera Guerra Mundial. El 1 de julio de 1916 inició la batalla de Somme la cual terminó hasta noviembre del mismo año y se cobró la vida de más de 600 mil soldados, entre ellos se encontraban el batallón de futbol que tuvo alrededor de 1000 bajas, y aunque algunos cuantos futbolistas lograron sobrevivir éstos quedaron muy heridos como para volver a ejercer su verdadera profesión.

Al finalizar la guerra en 1918 se calcula que casi 500 futbolistas del batallón de futbol, entre otros, fallecieron, aunque la cifra no ha sido acertada del todo. Jugadores como Jimmy Speirs, Tim Coleman, Donald Simpson, Lyndon Sandoe o William Baker fueron partícipes de uno de los conflictos más sangrientos en la historia de la humanidad, algunos lograron sobrevivir y pudieron regresar a jugar, otros no corrieron con la misma suerte. En el caso de Frank Buckley, el primer futbolista en enlistarse y que dirigió al batallón de jugadores, éste vivió para contar su historia y regresó al balompié con el Norwich City, sin embargo, los efectos post-traumáticos de la guerra solo le permitieron estar una temporada antes de retirarse de las canchas. Buckley continuó su vida como preparador físico de algunos clubes.

La guerra no solo arrebató vidas, también quitó sueños y esperanzas tanto a soldados como a civiles por el capricho de unos cuantos personajes en el poder, el futbol no escapó de la violencia y se vio mermado con la muerte de jugadores jóvenes y experimentados que pudieron haber regalado alegrías en las canchas, y en vez de eso generaron dolor en el campo de batalla.

Por: Manuel Vázquez Laguna / @HayManolo