El Clásico

Se le conoce como “El Clásico” al partido que enfrenta a los dos mejores equipos de España (y probablemente también del mundo): Real Madrid y FC Barcelona. Hay pocos partidos de futbol que despierten tanta expectativa como lo hace este duelo. Los enfrentamientos se mantienen en vilo los corazones de millones de aficionados, no sólo en España sino en casi todos los rincones del planeta.

La particular leyenda de los Real Madrid-Barcelona se ha ido escribiendo con numerosas anécdotas, asombrosos resultados, jugadores de leyenda y, sobre todo, una creciente rivalidad desde su primera cita en 1902, en la que el Barça se impuso por 3-1. Su duelo en la Liga comenzó en 1928 con una dolorosa victoria de los merengues en territorio catalán, por 2-1.

Lejos queda ya el abultado 8-2 que le infligieron los blancos al eterno rival en el Bernabéu en 1934. Los blaugranas se tomaron revancha por 5-0 en el partido de vuelta. Pero sin duda disfrutaron mucho más del logro de Kubala y compañía cuando firmaron un 7-2 ante su propia hinchada, en 1950.

Poco tiempo después, los dos clubes pelaron duro por hacerse con los servicios del gran Alfredo Di Stefano. Un mes después de que el fichaje se resolviese del lado blanco en 1953, la Saeta Rubia se ganó al público del Bernabéu en una notable noche en la que los merengues derrotaron al Barça por 5-0 con dos goles del argentino.

Veinte años más tarde, a las órdenes de Rinus Michels, con un Johann Cruyff en su mejor momento, el Barcelona humilló con otra “manita” a los blancos en su propio feudo. Dos décadas más tarde, el mítico 14 holandés revivió aquel éxito como entrenador del entonces llamado Dream Team, en el Camp Nou. Romario volvió loco a Buyo, y anotó tres goles (5-0).

Tiempo después comenzó la era de los Galácticos, que aun así tuvieron que ver cómo el público del Bernabéu, en un alarde de deportividad y gusto por el buen fútbol, se ponía en pie para aplaudir la actuación de un inspiradísimo Ronaldinho que, con dos golazos, redondeó el 3-0 conseguido por los barcelonistas en el coliseo blanco en la temporada 2005/2006.

El final de la primera década del nuevo siglo quedó marcada por la confrontación de estilos y caracteres de dos entrenadores: José Mourinho y Pep Guardiola. La tensión que emanaba del pulso de ambos desembocó en partidos broncos y alterados, que se repetían constantemente en todas las finales, en todas las competiciones. Para siempre quedará grabado a fuego el 2-6 que el Barcelona logró en casa de los blancos en el curso 2008/2009. Casi igual de dolorosa que la victoria en la final de Copa de 2011 sellada de cabeza por Cristiano Ronaldo.

Ahora el duelo de personalidades ya no se da en los banquillos; ha vuelto al césped. La constante comparación entre Cristiano Ronaldo y Lionel Messi ha logrado añadirle al Clásico un ingrediente extra que, sin duda, alimenta a todos aquellos que viven de la comparación entre estas dos estrellas mundiales.

La espectacular plantilla que reúnen estos dos vestuarios no se limita a esta temporada. Ambos equipos pueden presumir de haber disfrutado de algunos de los más grandes talentos de la historia del balompié defendiendo sus colores. La camiseta blanca la vistieron Di Stefano, Ferenc Puskas, Santillana, Hugo Sánchez, Emilio Butragueño, Míchel, Raúl, Ronaldo, Roberto Carlos, Cannavaro, Beckham, Zidane, entre otros. La malla blaugrana no se queda atrás en número de figuras que la han lucido como Ladislao Kubala, Neymar, Johann Cruyff, Diego Maradona, Hristo Stoichkov, Ronald Koeman, Iniesta, Xavi, Rivaldo y Romario.

A esta lista de nombres ilustres hay que añadir la de los grandes que no dudaron en cambiar de colores, descontrolando así las emociones de los aficionados. El propio Di Stefano, Bernd Schuster, Michael Laudrup, Luis Enrique, Luis Figo o Ronaldo rompieron corazones y se ganaron el rencor de aquellos que les idolatraban y no perdonaron la traición de vestir los odiados colores rivales.
Los dos clubes más poderosos de España han peleado durante más de cien años, no sólo por contar con los mejores jugadores, sino por lucir la más suculenta sala de trofeos, y de momento, en ese apartado, el Real Madrid sigue siendo superior.

Se renuevan los vestuarios, cambian los entrenadores, llegan nuevas figuras e ídolos…pero la rivalidad perdura, y durará toda la vida.

El Real Madrid llega en "mal momento" al Clásico, mientras que Messi y el Barça nos enamoraron con su gran exhibición del miércoles en la Champions League. Cristiano también parece no estar atravesando uno de sus mejores momentos. Por el contrario, Messi parece haber recuperado su nivel habitual tras casi dos años de ausencia, aunque todo esto, en un Clásico, pasa a segundo término. El domingo tendremos un gran partido de futbol, que nosotros como aficionados, podremos disfrutar en compañía de familiares, amigos y una buena 'carnita' asada.