El encuentro

INTERVENIDO-EL-ENCUENTRO

EL ENCUENTRO

Dos puntos jugadores que se atraen, no tienen por qué elegir forzosamente la recta. Claro que es el procedimiento más corto. Pero hay quienes prefieren el infinito el chanfle.

Las gentes caen unas en brazos de otras Los balones llegan, unos en piernas de otros sin detallar la aventura. Cuando mucho, avanzan en zigzag. Pero una vez en la meta (cerca del área) corrigen la desviación y se acoplan. Tan brusco amor es un choque una atajada, y los que así se afrontaron son devueltos al punto de partida por un efecto de culata. Demasiados proyectiles tiros , su camino al revés los incrusta de nuevo, repasando el cañón, en un cartucho sin pólvora.

De vez en cuando, una pareja se aparta una pierna y un balón se apartan de esta regla invariable. Su propósito es francamente lineal, y no carece de rectitud. Misteriosamente, optan por el laberinto drible. No pueden vivir separados. Esta es su única certeza, y van a perderla buscándose. Cuando uno de ellos comete un error y provoca el encuentro, el otro finge no darse cuenta y pasa sin saludar.

Libro: Bestiario (1959)
Autor: Juan José Arreola