El héroe de Solna

Por Pedro González @gonmoc

Mi papá siempre me ha contado sobre su infancia en Irapuato, cuando iba al estadio a ver a los "freseros" de aquella época de los años 50 y 60. De memoria nombro la delantera que siempre me platicó: Belmonte, Rey, Ligorio, Zacone y Barrio. Ésa era, según mi padre, la línea ofensiva, resguardada por un centrocampista apodado El tres pulmones, o algo así. Eran los tiempos en los que se jugaba con 3-2-5.

Alguna vez fuimos a esa pequeña ciudad de Guanajuato a conocer los lugares en los que fue niño quien nos vio crecer y conocimos a Jaime Belmonte. Yo a mis trece años (más o menos) me imaginaba que el exfutbolista viviría en una mansión rodeado de trofeos, pero nos encontramos con él en su negocio, un changarrito de artículos deportivos tan humilde como lo eran los futbolistas de sus tiempos. El viejo vendía productos de mala calidad y sólo algunas medallas colgaban en las descarapeladas paredes, pero ahí, entre espinilleras baratas y rancios maniquíes vestidos del Irapuato colgaba una foto (la misma de aquí arriba), la imagen que comprobaba (comprueba) que el señor detrás del mostrador era un ápice en la historia de la Selección Mexicana en Mundiales.

En la foto Jaime Belmonte salta entre dos defensores galeses en un partido de la primera fase celebrado en Solna en el Mundial de Suecia en 1958 para conseguir el gol que empataría el partido y le daría el primer punto al Tri en este tipo de torneos.

El despachador de aquélla descolorida tienda deportiva de Irapuato murió hace seis años, pero yo nunca olvidaré el nombre, el rostro, ni la fotografía (a pesar de su mala calidad) que constata el pedacito de historia de los Mundiales que le corresponde a "El héroe de Solna".

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