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Esto es Borussia Dortmund en México

Me encuentro con Diego Andrade y su novia en la calle Amores pasada la una de la tarde. Me espera una reunión especial, puesto que la Academia de futbol Borussia Dortmund en México se reúne en la sede que destinan, en conjunto con aficionados de la capital mexicana al equipo del amarillo y negro, para disfrutar y sentir los partidos de su equipo; en una bodega al fondo del estacionamiento para una empresa de paquetería. La invitación a Apuntes de Rabona nos lleva al olor de carbón, carne de hamburguesa y salchicha Kartoffelsalat. El rival del Dortmund en la disputa por la Supercopa es también el rival de siempre, el Bayern München.

La bodega es como una casa club para una barra sudamericana, incluso más grande. Está ataviada con telones amarillos y negros que cuelgan a lo largo del techo de aluminio. Mesas están dispuestas a la redonda y un proyector dispara el partido. Esto es Borussia, esto es el futbol me dice Leonardo H. Waldman, cuando señala que el ambiente familiar es algo fundamental para la estructura del club, y algo fundamental en el momento de formar niños en personas y deportistas.

Pita el árbitro y sin distinguir edad comienzan los aplausos que se extienden cerca de un minuto; un niño de 5 o 6 años lleva holgada la playera de un niño de 12 o 13, lo mismo que Miguel Ángel Lara, profesor en la Universidad Iberoamericana y miembro de la Academia. Todos llevan el negro y el amarillo. Durante el encuentro entonarán los cantos bávaros y los acompañarán con vítores en español y de la variante chilanga. No es un sonido discordante. Por el contrario, la convivencia te invita a ser Dortmundista. Agua de jamaica, cerveza mexicana, salchicha alemana.

Antes del cuarto de hora, un balón filtrado para Pulisic le permite bombear a Ulreich. Cerca de otro minuto de celebración por el juego en equipo, no sólo por el gol. Durante el partido se celebra el pase, la gambeta y la recuperación de diez en cancha y las atajadas de Bürki, hasta que un suspiro se arrebató de todos los presentes, menos de un solo invitado con playera roja y azul del München cuando Lewandowsky anota el primero para ellos. Sin embargo, los gritos del perdido se ahogan con el Vamos Borussia, aplausos, motivación. Para que esto funcione tiene que haber familia. La Academia del Borussia en México se caracteriza por la integración de las familias en la dinámica de la formación de niños en el deporte más practicado en México. Aquí está el papá, el hermano, los amigos, gente que sólo son fans del Dortmund y vienen y participan, continúa Leonardo.

La cebollita de Aubameyang al 71’ no sería suficiente para cerrar el partido, porque el Bayern lograría un gol de montón, un maldito gol llanero, en el cierre del partido. Y los penales serían favorables para la maquinita de Ribéry, Rudy y Vidal. Sin embargo, el fallo de Bartra que consagra al Münich no afecta el ambiente en el bodegón que aloja la convivencia. Por el contrario, se aplaude y se celebra. Abrazan al perdido con la playera rival, se toman fotos con él. Parte de la familia. Esto es Borussia.

Por Francisco Martínez