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Futvodka: un mexicano en Rusia. Primera Parte

Lo más sensato para un mexicano que quiere salir del país y no esconde su pasión futbolera es viajar al Mundial, sin embargo, Javier Vergara no viajó a Brasil en 2014: se adelantó y llegó a Rusia cuatro años antes de la fiesta más grande del futbol y ahora cuenta lo que es el próximo país sede, su cultura y el futbol desde la plataforma de Futvodka y en una entrevista exclusiva, a un año antes de que el balón ruede en las tierras de los zares.

- ¿Cómo llegaste a Rusia?
- Yo quería salir de México, no había un lugar específico, sólo quería salir y no quedarme en un sitio. Quería vagar un poco por Europa, Estados Unidos y tal vez Canadá, pero la primera oportunidad que apareció fue Rusia, pero yo no venía pensando en el futbol ni en el Mundial. De hecho llegué aquí días antes de que empezara el Mundial de Brasil y mis amigos y mi familia me decían pero cómo vas a Rusia si el Mundial ahorita es en Brasil, para Rusia faltan cuatro años. Les había dicho que tal vez me iba a Brasil a lo que fuera, pero salió Rusia con la oportunidad de trabajar dando clases de español, lo tomaron a broma, y me vine.

Los rusos no son como los europeos, tienen una forma diferente de ser, como si fuera un continente aparte.

- ¿Cómo has vivido el impacto cultural?
- Al principio sí fue un choque porque yo venía mentalizado a encontrar ciertas cosas que no son. Venía pensando que vería personas comunistas o europeas, pero prácticamente ya nadie es comunista y quien lo es, no lo manifiesta. Los rusos no son como los europeos, tienen una forma diferente de ser, como si fuera un continente aparte. Ellos son de un modo. En mis primeros días una vez quise comprar un pizarrón y visité dos tiendas. La vendedora me preguntó qué quería, me mostró dos o tres y ninguno me gustó y se quedaron molestos en la tienda porque aquí la mayoría de la gente cuando compra algo, no va a checar, va porque lo necesita.

Igual una vez fui a comprar comida. Aquí venden algo parecido a tacos árabes, como un burrito muy grande y la carne la tienen en un trompo y eso me recordaba los tacos. Fui y le dije, me das un shurma, pero no lo prepares sólo ponle carne y dame la tortilla, y pensaron que era como ofensa, como si les quisiera decir que su comida no era buena. Prácticamente podemos decir que somos opuestos en cosas básicas. Aquí la gente se casa a los veinte. Puedes ver parejas muy jóvenes ya con dos hijos o a una muchacha muy joven con tres niños. La lucha por la equidad de género no existe porque la mujer hace uso completo de sus derechos. Poner un vagón exclusivo para mujeres sería como una broma. Las mujeres en el verano caminan solas en la oscuridad a la una de la mañana y nadie las molesta y si alguien las llegara a molestar yo creo que se defenderían. Todo es completamente diferente a como lo esperaba, muy distinto a México: en cosas que estamos mal ellos están muy bien y viceversa.

Una vez en el metro vi a una chica con muchas maletas y le ofrecí ayuda. Me vio extraño y cuando subimos las escaleras me quedé esperando un gracias o algo pero no me dijo nada. Después me di cuenta que cuando una mujer, generalmente, lleva muchas cosas, las personas que le ayudan no le preguntan ni esperan las gracias, sólo le ayudan, pasan al lado de ella, toman una maleta y continúan su camino con ella, la dejan y se van. Se ayudan a veces sin mirarse.

- ¿Cómo fue tu primer contacto con el futbol en Rusia?
- Llegué y como a los cinco o seis días comenzó el Mundial pero yo no conocía a nadie. Solamente veía el futbol en la televisión y era en la noche de aquí. Vi los primeros dos partidos de México pero me sentía extraño porque no me sabía verlo sólo y no sentía las calles así como en México que te das cuenta que hay Mundial. Aquí haz de cuenta que no existía. Busqué en internet restaurantes mexicanos o latinos. Encontré un mexicano, les llamé y les dije que si iban a poner el partido de México. Era contra Holanda, los octavos de final. Me dijeron que sí, que lo iban a pasar. Llegué al restaurant y estaba lleno de mexicanos. Ese fue mi primer contacto con aficionados, casi todos eran mexicanos y uno que otro latino.

- ¿Cómo fue tu primera experiencia en un estadio en Rusia?
- Yo noto que acá hay menos gente en los estadios. Prácticamente se llenan nada más lo que son la tribuna de la porra y la tribuna lateral de las bancas. Esta última zona es muy tranquila, muy familiar. Están sentados, casi no gritan ni echan desmadre como nosotros, sólo están en su banquita cómoda, pero del lado de los aficionados, donde está la porra, la mayoría son jóvenes como de preparatoria y universidad. Suelen ir en parejas y se la pasan cantando, sacan sus bufandas y sus banderas. De hecho la primera vez que fui al estadio, fui al de Spartak, pero como fue mi primera vez no sabía que era muy grande.

Compré el boleto más barato y era precisamente en la porra. Llegué y todos sacaron sus banderas y no podía ver el partido, tenía la bandera enfrente y a cada rato la sacaban. Llevaba a una amiga porque quería grabar un video para YouTube y mostrar cómo se vivía desde la tribuna, pero como no se veía nada más que la bandera, pensé, pues ahora lo haré de la porra. Al medio tiempo me fui hasta adelante con los tipos que son los líderes, esos que se paran en una tarima y dirigen todo. En ese tiempo mi ruso era todavía más malo pero aún así me aventuré y le dije al líder: oye, tengo un canal de YouTube, soy mexicano y me gustaría hacerte unas preguntas y el tipo aceptó. Lo malo fue que después perdí esa memoria y ya no pude subir ese material.

Esa primera experiencia fue muy extraña. Era Europa League, ronda eliminatoria contra un equipo de Chipre. Perdió el Spartak pero más que ver el partido me pasé el primer tiempo mirando la bandera y después pude sacar algunas fotos. Sólo conservé lo que grabé en el teléfono. Acá en Rusia hay una canción muy popular que se llama Katiusha y la gente de Spartak la canta. Me puse a grabar cuando la cantaron porque me pareció muy bonito.

- ¿Cuál es la opinión que tienen los rusos de México?
No nos identifican mucho como futboleros. Ellos ven más el futbol sudamericano, principalmente argentino y brasileño. Yo a veces les pregunto por Chicharito y no saben, incluso hay quienes creen que es brasileño. Solamente algunas personas ya grandes, con más de 40 o 50 años, identifican a Hugo Sánchez, pero los jóvenes no conocen a nadie de los que ahora están Europa ni a Rafa Márquez. Alguno que otro me ha dicho Ochoa.

Lo que pasa es que el ruso es más aficionado de grandes eventos. Ven el Mundial, la Eurocopa, la Champions, y por eso recuerdan a Ochoa en el partido contra Brasil, por las atajadas. De vez en cuando sí me dicen su nombre y más porque yo tengo el cabello largo. Y ya en la Eurocopa ubicaban a Gignac, me decían: México, Tigres, Gignac, pero era lo único.

Por Obed Ruiz/@ObedRuizGuerra