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Guillermo Samperio y los sindicatos de jugadores

En 2016 despedimos a importantes personas que dejaron huella en el plano artístico. Desde músicos de la talla de Leonard Cohen y David Bowie, hasta ilustres personajes en la escena de la creación y difusión cultural en México como Rafael Tovar y de Teresa y Guillermo Samperio. Y como era de esperarse, Samperio, dentro de sus múltiples acercamientos de la literatura a la realidad, no pasó en alto el tema del futbol.

Nació en la Ciudad de México el 22 de octubre de 1948 y se distinguió principalmente por su labor prosística en el cuento y la novela, donde destacan títulos como Anteojos para la abstracción, Emiliano Zapata, un soñador con bigotes, Marcos, el enmascarado de estambre y Lenin en el futbol, este último publicado en 1977, año que perteneció a una década en la que destacó la literatura ideológicamente comprometida por la lucha de la democracia y las libertades de los ciudadanos en distintos ámbitos.

Los únicos que no son aficionados al futbol son los mismos futbolistas. Esto la gente no lo sabe. –Guillermo Samperio

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El crecimiento del futbol mexicano no pasó desapercibido en el umbral del escritor y, por eso, en el relato Lenin en el futbol, mismo que le da título al libro, narra la historia de un portero que intenta crear el primer sindicato nacional de futbolistas, para que los jugadores no sufran las penurias que ocurren dentro del mundo del balompié.

El libro y el cuento transcurren a través de un lenguaje urbano donde se refleja el espíritu de lucha en la vida cotidiana de los trabajadores, mismos que van desde obreros, boxeadores, intelectuales y hasta futbolistas. Su prosa está cargada de humor, ironía, sarcasmo y erotismo, pues como Samperio lo dijo en alguna ocasión, no quería que sus personajes fueran como los del cine, donde nunca van al baño, por lo que se centró en la problemática cotidiana con base en historias donde se hicieran las mismas actividades del día a día.

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Hasta hace unos días todos los intentos por crear un sindicato de futbolistas en México habían sido infructíferos, al igual que en el cuento de Samperio, pero el problema es algo que se arrastra desde la profesionalización del juego y si algo se puede aprender de su texto es a no perder la capacidad de lucha por un ideal en defensa de mejores condiciones humanas para la vida. Samperio dejó el terreno de juego de las letras y de este mundo, pero su legado literario, así como el intento ficticio por crear un grupo defensor de los derechos del futbolista, siempre tendrán vigencia. Y más ahora que la idea parece que se convierte en un hecho.

Por: Obed Ruiz/@ObedRuizGuerra