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GUTI: LA ETERNA PROMESA

José María Gutiérrez Hernández, Guti, vio la luz a finales de la década de los setenta en la madrileña región llamada Torrejón de Ardoz. Desde sus primeros toques al balón en los descampados de la región dejó de manifiesto su calidad técnica insuperable.

Inició en las divisiones inferiores del Real Madrid y recibió la alternativa para debutar en Primera División de parte de Jorge Valdano junto con sus contemporáneos Raúl González y Álvaro Benito. Comenzó jugando la posición de enganche o mediapunta, sin embargo, con el paso del tiempo fue retrasando su posición al grado de convertirse en mediocentro, aunque también una temporada jugó como centrodelantero y no lo hizo mal.

Siempre dejó los destellos de calidad en cada partido durante sus 14 temporadas en el club merengue, con una técnica individual y visión de campo que Los Galácticos como Zidane y Ronaldo envidiaban (así lo manifestaron en algunas entrevistas), sin embargo, su intermitencia y falta de consistencia lo hacían parecer como los tatuajes de sus codos, una estrella sin brillo, al grado que el expresidente del Real Madrid, Ramón Calderón nunca lo bajó de eterna promesa.

Bien conocidos fueron sus problemas con el entrenador Manuel Pellegrini cuando lo insultó el día del Alcorconazo, las frecuentes expulsiones que consiguió por actitudes antideportivas y protestas, su actitud soberbia y liderazgo en el manejo de vestidor al grado que un partido en el que fue sustituido aventó el gafete de capitán y Zidane tuvo que levantarlo, también en el anecdotario se recuerda su arrogancia cuando no quiso cambiar su playera con Gerardo Galindo de Pumas el día que jugaron el trofeo Santiago Bernabeú en el lejano 2004.

Pero nada podrá borrar sus pases magistrales, su visión de campo, sus pases de gol como el taconazo de Riazor, sus anotaciones míticas, como en la semifinal de Champions de 2002 contra el Bayern Munich o en la Copa Intercontinental contra el Olimpia, su implicación en el juego y motivación en el equipo.

En su carrera quedaron como asignaturas pendientes dos cosas: Disputar minutos en alguna final de Champions y jugar un torneo con la selección a la cual sí fue convocado, pero nunca considerado para disputar una Eurocopa o un Mundial.

Por Rafael Quintana Reynoso @Rafa_Elduque