4359236389_7da6b11ac5_o

Ideas por elevación: Crónica de una desmañanada

Edimburgo, sábado 10 de octubre del 2015. 11:45 de la noche. Por supuesto que de este lado del charco a nadie le interesa lo que pasa entre México y Estados Unidos, así que aquí estoy, dos tazas y media de café después para aguantar hasta la hora señalada y con mi tablet, dispuesto a ver un juego que va mucho más allá del balón. Pero esta columna no se trata de la rivalidad entre EUA y México, ampliamente cubierto por todos lados. No es sobre la frontera, ni los territorios perdidos, ni Trump: esta columna trata sobre el amor en la distancia. Hay cosas que ameritan hacer circo, maroma y teatro con tal de poder "estar" (lo que sea que eso signifique cuando tienes todo un océano de por medio). En estos tiempos es muy sencillo: radio en internet, online, Twitter si eres un inhábil con eso de las computadoras... Pero aún así, uno debe tener en el corazón las ganas y la pasión (cosa que espero que tenga hoy la selección) Sentado junto al modem para que no se me vaya el WiFi, con la cafetera al tope y la cobija en los pies, le rezo a los dioses del futbol por un resultado favorable, y ahora solo queda esperar...

5:10 en la madrugada del domingo 11 de octubre. La cafetera está vacía, así que será más fácil quedarme despierto y terminar esta columna. La cobija voló en alguno de los goles, pero el frío no importa ahorita: mi emoción es tal que eso es lo de menos. No sólo ganó México. Lo hizo con autoridad, demostrando efectivamente que #ElFutbolEsNuestro. Puso entrega, puso clase, jamás se rindió, jamás renunció al ataque... Estoy muy orgulloso de los once que hoy (o ayer, ya ni sé) nos representaron en el campo. Pienso en los partidos que más atesoro contra EUA: el 5-0, la remontada 2-1 en el Azteca, Gio arrastrando a Tim Howard por el área... Pero el partido de hoy se gana un lugar especial en la lista. Hoy el desenlace fue una gringada a cargo de Paul Aguilar al que ni chance le dieron de hacer su bailecito (gracias a Dios). ¿Qué importa que no dormí? ¿Qué importa que me duelan las rodillas/cintura/espalda/cuello...? Desvelarte para ver a tu selección (o skypear con tu novia, compartir con los amigos, hablar con tu familia, etc) aunque estés en el otro lado del planeta y después ver el amanecer... Esas son las historias que valen la pena.

Por Bernardo Otaola @bernaov