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JUGADORES CON PATENTE

POR RAÚL ORTIZ MORY

Al terminar el visionado de Jugadores con patente queda la sensación que una agrupación musical

tiene más semejanzas de las que pensamos con un equipo de fútbol. Y es que el documental

escrito y dirigido por Federico Lemos y Luis Ara es un tributo al calor de la amistad; aquella que

solo se puede concebir como una experiencia de aprendizaje entrañable.

Desde los ensayos de canto y baile, hasta los entrenamientos diarios; desde las arengas antes de

entrar al escenario, hasta los minutos previos de pisar la cancha cuando los jugadores se reúnen

en el camerino, la camaradería es el elemento que los realizadores uruguayos han sabido imprimir

a su trabajo. Nada de acciones forzadas. Todo espontáneo, como en una verdadera familia.

El documental tiene como hilos conductores a los exfutbolistas uruguayos Álvaro “Chino” Recoba y

Antonio “Tony” Pacheco, quienes narran su apego por la murga –espectáculo musical dramático

practicado por una compañía de hombres que danzan y desarrollan un tema específico- haciendo

un paralelismo con el fútbol de manera agradecida por todo lo que ambas actividades les han

dado.

Recoba y Pacheco -capitanes de Nacional y Peñarol, respectivamente- cuentan sus inicios en el

deporte rey, la importancia de la familia en el ámbito deportivo, la relación con los hinchas y

diversos aspectos del quehacer futbolero. Estas historias de vida corren en paralelo con la

preparación de la compañía murguera Asaltantes con Patente que afronta el carnaval uruguayo de

2013 y de la cual los capitanes son directores-mecenas.

Jugadores con patente es un filme sencillo que con un tratamiento intimista muestra las

relaciones entre seres humanos –sobre todo abuelos, padres, hijos- para decirnos que no importa

el equipo por el que se tenga preferencia más allá de que sea chico o grande, de presencia

nacional o barrial, que pugne por el campeonato o que todos los años esté luchando por salvarse

del descenso.

Si bien es cierto que en algunos pasajes la cinta cae en hoyos narrativos y el metraje se resiente

por redundancias y obviedades, no deja de ser una película con halo de nostalgia, con alma de un

genuino sentir futbolístico.