La naparoia

Los (pacientes) futbolistas atacados de naparoia sienten la extraña sensación de que nadie los persigue, ni está tratando de (hacerles daño) quitarles el balón. Esta situación se agrava a medida que creen percibir que nadie (habla de) juega con ellos (a sus espaldas), ni tiene intenciones (ocultas) de hacerlo. El paciente de naparoia finalmente advierte que nadie se ocupa de él en lo más mínimo, momento en el cual no se vuelve a saber más nunca del (paciente) jugador, porque ni siquiera puede lograr que su (psiquiatra) afición le preste atención.

Luis Britto García, Rajapalabra, 1993.

NAPAROIA-MINIFICCIÓN