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Ideas por elevación:La última jugada

Por Bernardo Otaola

"Cuando acaba el juego, el que pierde se queda triste, pensando en el modo que debió haberse válido para ganar" dice Dante en La Divina Comedia. Cuando acaba el año, la nostalgia es inevitable, y regresar a aquellos eventos que nos marcaron a lo largo de estos 365 días es parte de la rutina, igual que los fuegos artificiales, igual que la cuenta regresiva. Para algunos fue el mejor de los años, para otros el peor. Para mí, ha sido de los años más complejos que he tenido que enfrentar. La primera mitad me pasó por encima. Errores garrafales que probablemente nunca me perdone me hicieron querer dar el partido por perdido para el medio tiempo. Pero llegó Brasil y la copa del mundo. Recostado en el sillón seis horas con tres intervalos de una hora cada día, todos los días durante dos semanas, atento como estaba a las andanzas de la pelota me sirvieron de descanso. Me olvidé del amor o de la escuela y me concentré en la simpleza del futbol. Un mundial que quedará en el recuerdo durante muchos años. Jamás olvidaremos a Costa Rica dejando fuera a Italia e Inglaterra, ni ese catastrófico 7-1 llamado "Mineirazo", ni olvidaremos aquellos escasos minutos en los que estuvimos a punto de hacer historia. Visitar las tierras mundialistas me sirvió todavía más. Ver una nueva parte del mundo me volvió a abrir el panorama. Recordé que el planeta y sus maravillas, y aquellos eventos que confirman que el tiempo es relativo valen más que cualquier cosa que esté en el pasado. Regresé a México dispuesto a remontar en el segundo tiempo y me involucré con todas las ganas en los proyectos de los que fui parte. Apuntes de Rabona me atrapó desde el primer instante y quiero dar gracias a nuestro editor por dejarme ser parte de este proyecto. El Pregón 2014, la gran despedida de mi generación antes de entrar a la vida universitaria fue fenomenal, y doy gracias a todos mis compañeros que la hicieron una memoria invaluable para siempre, siempre, siempre. Pensaba en todas estas cosas mientras veía las nevadas cumbres de los volcanes, fiel a mi costumbre de pasar el año nuevo lejos de casa. Pensaba en la personita que tanto quiero y con la que al fin tengo la oportunidad de estar. Pensaba en mis hermanos de distintas madres que sé que nunca me abandonarán. Recordaba todo: lo bueno, lo malo, aquello que cambió, aquello que cambiará y en cómo hacer una columna digna de cierre de año. Sentado en el piso del baño del hotel vengo a dar con la respuesta. No importa cómo haya sido tu año, porque al igual que el futbol, la vida da revanchas y el 2015 está a punto de empezar. Si fue un mal año, sal con todo desde el minuto uno. Si fue un buen año, no te confíes y sal con todo desde el minuto uno. Los años siguen y siguen, pero cuando llegue tu silbatazo final lo único que importará es si diste todo en este partido que se llama vida.

Raboneros, mis mejores deseos en este año que viene.