Liberté Cup: Tirar muros a punta de pelotazos

Por alguna razón seguimos creyendo que los muros son una buena solución. Desde el Muro de Berlín quedó plasmado que separar a la raza humana solo genera dolor, tristeza, violencia y pobreza. Trump nos quiere poner uno más grande (porque de hecho ya existe uno), y los ingleses ya están poniendo el suyo en el puerto de Calais, en el campo de refugiados denominado La Jungla, para impedir que los migrantes -en una de las crisis humanitarias más severas que ha visto Europa desde la Segunda Guerra Mundial-, sigan entrando al Reino Unido.

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A 30 km de ahí se encuentra Dunkerque. Lo que son las cosas: durante el conflicto ya mencionado, 360,000 soldados ingleses y franceses fueron evacuados, huyendo de la Alemania Nazi por el mismo punto donde ahora se levanta el campo de refugiados de Grande-Synthe que tiene como meta sustituir a la infame Jungla. Pero también, de la mano de Joe y Ary, dos creativos de oficina, se busca hacer algo más.

En septiembre pasado se jugó la primera Liberté Cup, un torneo con 7 equipos de Inglaterra, Irlanda y Francia, femeniles y varoniles, mezclados con integrantes del campo de refugiados. La cadena británica ITV Y COPA90 realizaron un documental, mientras que Leo Messi y Éric Cantona han dado su apoyo público. Ya hemos dicho que el futbol es el lenguaje universal; estar en una cancha nos regresa a un estado más simple en el que la naturaleza humana aflora. No importa el lugar de nacimiento, el idioma o la religión, sino simplemente las ganas de estar ahí y ser parte del equipo. Los políticos detrás de los muros que construyen olvidan justamente eso: que somos personas con sentimientos, ideas, esperanzas y sueños.

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Su discurso se basa en deshumanizar a los del otro lado, hacerlos ver como entes extraños con los que no se tiene nada en común, y es justamente de lo que va este torneo. Si se puede pelotear tranquilamente con alguien completamente distinto a mí en otra parte del planeta, tal vez podamos hacer otras cosas, como convivir.

Para nosotros, esto es una fase inicial, es el principio. Si en un futuro lo pudiéramos hacer en París, tendría más repercusión y habría más opciones de que los grandes clubes se involucraran.

Ary, uno de los creadores de la Copa apunta a no generar lástima sobre la situación, sino comprensión, y cambiar la forma en la que la gente piensa sobre los refugiados. La Homeless World Cup es un ejemplo de a lo que se podría llegar. Tal vez algún día tengamos una Refugees World Cup, pese a que ninguno de estos dos torneos tendrían que ser, porque ni refugiados ni gente sin casa deberían de existir.

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De pequeños, muy seguramente nos pusimos a patear alguna vez la pelota contra un muro. Las marcas de los balonazos se iban acumulando en la pintura blanca, y conforme íbamos agarrando fuerza, el eco de los golpes llegaba hasta alguien (muy seguramente nuestra madre) que nos decía ¿quieres tirar la pared o qué? ¿Quién hubiera pensado que algún día ese fuera el objetivo? Tirar los muros de la intolerancia, la deshumanización y el odio a punta de pelotazos.

Por: Bernardo Otaola /@bernaov

Comments

  1. […] que con los jugadores de la Liberty Cup, el futbol le ha venido a dar esperanza y objetivos a personas que han perdido todo. Y eso es lindo […]