Los sofistas y el futbol: La charla de Zé Roberto

Sin duda alguna, los sofistas griegos son los personajes más desacreditados y calumniados en la historia de la filosofía desde que Platón los inmortalizara en sus Diálogos como adversarios de su cuasi divino maestro: Sócrates. Fueron tachados de pseudoprofesores que mercantilizaban con la sabiduría y con la educación; demagogos del arte político y de la virtud en general… en pocas palabras, la crema y nata de la decadencia ateniense.

Es evidente, por otras referencias históricas y filosóficas, que el valor de los sofistas es inconmensurable y que contribuyeron de forma fundamental al mantenimiento de la democracia. Para empezar, ellos son los verdaderos pioneros de la educación, una educación en la administración de asuntos privados así como en el arte político que profundizaba en la retórica (el arte de saber convencer por medio de la palabra) cuya profesionalización tenía por intención la formación de ciudadanos capaces de destacar en la polis, pues ahí se hacen los varones; es en la comunidad donde se debe demostrar la virtud y la excelencia del individuo. Su trabajo deja ver una concepción igualitaria entre los hombres como base del progreso democrático.

Quisiera traer a cuento a uno de los sofistas más importantes, Gorgias, y su teoría de la oratoria. El escritor de Sobre la naturaleza o sobre el no ser y también del famoso Encomio a Helena (donde enseña que todo es argumentable, y que lo importante no es tanto lo que se dice sino cómo se dice), expone que lo más importante es aprender a hablar bien, pues el poder de la palabra es tan grande que influye profundamente en el movimiento y en las afecciones del alma. Esto es la psicagogía: el acompañamiento del alma a través de la palabra. Juntas, la retórica y la psicagogía pueden conducir al alma a través de Kairós: el tiempo oportuno y preciso del discurso, y de esta manera convencer generando placer al oyente.

Ahora el futbol. Se dicen infinidad de cosas los jugadores para motivarse antes de un partido, pero vi un video que muestra al jugador brasileño Zé Roberto, de 43 años y en ese entonces recién fichado por el Palmeiras, dando un discurso con una capacidad argumentativa y de convencimiento que muchos políticos y oradores quisieran. Al escucharlo se pone la piel de gallina, o en términos gorgianos, se mueve el alma y se dispone a morirse en la cancha por la motivación de un discurso. Escuchar a Zé Roberto, y escuchar los años de experiencia detrás de su discurso es creer a ciegas en la frase de Gorgias: La palabra es un poderoso soberano que, con un cuerpo pequeñísimo y completamente invisible, lleva a cabo obras sumamente divinas.

Palmeiras es grande, charla de Zé Roberto a partir del segundo 20 del video:

Por Diego Andrade @diego_a72