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Los tres partidos

De todas las charlas que he escuchado en mi carrera hay una que recuerdo especialmente.

En el mundo del futbol se utilizan constantemente discursos, metáforas, analogías y ejemplos estimulantes para preparar psicológicamente a los jugadores previo a los partidos.

A lo largo de la semana el equipo se prepara técnica y tácticamente para enfrentar a su próximo rival y la mayoría de los entrenadores el mismo día del partido durante la charla táctica, al momento de recapitular la estrategia y planteamiento del equipo suele culminar con un ¨speech¨ para inspirar y motivar al jugador como complemento y respaldo de la estrategia.

Durante mi carrera he tenido muchos entrenadores y con ellos he recibido muchas de estas pláticas. Alguna vez Neri Pumpido me habló sobre la forma en que un futbolista visualiza, realiza y revive un encuentro. Él lo denomina los 3 partidos:

El primero de ellos acontece anticipadamente la noche previa al juego. Cuando cada uno como jugador visualiza las jugadas que desea ejecutar al siguiente día. Existe quien sufre este momento, a causa del estrés y el nervio. Temor a lo desconocido. Evidentemente la mayoría en nuestra mente realizamos acciones espectaculares y decisivas. Yo como portero me veo atajando todos los balones, evitando el gol en contra a pesar del máximo esfuerzo de los rivales. Soy imbatible. Imaginamos ser y hacer la diferencia. Somos los héroes.

El segundo es el que realmente sucede, el que dura 90 minutos, el que ya no podemos modificar a nuestro gusto y donde solo tienes una oportunidad para realizar lo que deseas y tienes en mente. Aquí tus intenciones compiten con las del rival y se fortalecen con las de tus compañeros. Lo que sucede alrededor tuyo ya no está en tus manos, pero sigues teniendo el control de lo que depende de ti.

El tercero vuelve a manifestarse en la mente, justo después del partido. Sobre todo por la noche donde recapitulamos lo que acaba de suceder. Yo después de cada juego concilio el sueño cerca de las 4am. Las imágenes de lo ya sucedido vienen a la mente una y otra vez, sean buenas o malas, para revivirlas y disfrutarlas o para lamentarnos y recriminarnos lo que pudimos haber hecho diferente o mejor.

Pumpido lo hizo con el afán de instruirnos para que consiguiéramos que el tercer partido fuera placentero y sin remordimientos. Porque a veces puede ser el peor de todos y tener repercusiones difíciles de erradicar o puede darnos satisfacciones perdurables. Más allá del resultado, nos invitó a que diéramos lo mejor de nosotros, de manera que cuando llegáramos a jugar el tercer cotejo tuviéramos la conciencia tranquila sin importar cuál haya sido el marcador final. Algunas herramientas que nos brindó fueron: Trabajar positiva y asertivamente la visualización en el primer partido, aplicar de manera certera nuestras habilidades, mantener la máxima concentración y brindar la mejor ejecución de nuestras decisiones en el segundo juego. No escatimar esfuerzos y ser honestos al dar todo de nosotros.
La lección de los tres partidos se puede aplicar a cualquier situación. En el futbol aprendí que en la vida hay que tener consciencia del momento, para rendir más, pero sobre todo, para disfrutar más.

Por Israel Villaseñor

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