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Mi corazón es rojo, azul y blanco

Los colores de mi equipo son rojo, azul y blanco y ayer se volvieron los colores de mi ciudad. Las Chivas, después de 10 años, ganaron el campeonato de la liga nacional. Al finalizar el partido me quedé pensando en qué es lo verdaderamente importante de este hecho, qué es lo que este acontecimiento le regala a la afición; y llegué a la conclusión de que son, al menos para mí, cinco puntos principales:

1. Vivir la ilusión: la liguilla es como un túnel largo y arriesgado en el cual los 8 equipos que la conforman quieren ver la luz al final; sin embargo, sólo uno lo consigue. Lo paradójico, es que conforme se avanza dentro del túnel, la ilusión de la luz se alimenta y crece, por lo que se vuelve más duro enfrentar la realidad si no se consigue llegar a la luz. Ayer, la afición de Chivas, que tenía muchos torneos dentro de ese túnel, o incluso sin llegar a él, logró ver la salida e incluso salir, dejando atrás a todos los otros equipos, que al menos en ese momento, fueron inferiores.

2. Sentir la camiseta: sin duda, portar la camiseta del equipo al que se apoya, es un símbolo de pertenencia y orgullo. Pocas son las ocasiones en que esa camiseta puede reflejar mejor ese orgullo, como el momento en que se gana la final del torneo. Quienes portábamos la camiseta ayer, no sólo vestíamos el uniforme de las Chivas que nos une y nos identifica, sino que portábamos la camiseta del campeón que nos enorgullece.

3. Comprobar que estamos en lo correcto: no hay mejor manera de decirle al mundo que tu elección para apoyar a un equipo es la mejor, que tu equipo te regale el campeonato. Eso es lo que nos otorga nuestra escuadra cuando gana, el argumento irrefutable para que nadie pueda discutir que ese equipo, es superior a todos, y por eso mismo, es la mejor opción.

4. El disfrute del ritual alrededor: ayer, con motivo de la final, mi madre hizo la comida que normalmente hace en mi cumpleaños, o en fechas especiales, y claro que el día era merecedor de ello, sobre todo, porque ganó nuestro equipo. Eso hizo que las tostadas payo de pulpo con camarón que nos comimos, hechas por las manos de mi mamá, no solamente tuvieran el exquisito sabor que las caracteriza, sino que, además, sabían a victoria.

5. Compartir el momento con los que amamos: la felicidad de cantar el gol del triunfo en una final, se vive más si estamos rodeados de nuestros seres amados. Sentir el alivio al final del partido volteando a ver sus caras de felicidad, es el verdadero triunfo. Ayer, mi sobrina de 2 años gritaba ¡Dale rebaño!, y mi sobrino de 4 cantaba ¡Chivas, Chivas, súper Chivas! Ellos entienden que el futbol se trata de apoyar a un equipo y compartirlo con el mundo a su alrededor.

Hace un par de años escribí las razones por las que apoyo a Chivas; en aquel momento, el equipo peleaba el descenso. Es hermoso saber que, aunque esa era la situación, yo clamaba con orgullo mi afición por ellos, y más hermoso aún, volverlo a hacer con el campeonato en la mano.

¡Que vengan mejores tiempos y con ellos más campeonatos!

Carlos Silva - @TiempoDetenido