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Música y Futbol en México Parte 2

Por: Moises Anaya

Paulatinamente las bandas mexicanas que también surgieron durante esa época incluyeron algo de futbol en sus presentaciones, como el vocalista de Panteón Rococó (Dr. Shenka)
cantando en el emblemático programa: Sónicamente del IPN, interpretando sus rolas con una playera de los Pumas. Hoy en día esa agrupación, cuando toca, cuelga una bandera del equipo alemán FC. ST. Pauli, ya que es un club que se caracteriza por el antifascismo; incluso le compusieron una canción llamada: Nuestro corazón con ST. Pauli. Por su parte, La Maldita Vecindad, deja escuchar su protesta al futbol como negocio produciendo la pista: Pura diversión, que es una apología al futbol del barrio, al llanero, ese que no ven los medios; La Sekta Core del Edo. Mex., hace alarde de su club (el Toluca) cada que puede con: Demon House. Algunas de las agrupaciones que más han expresado su pasión por el futbol son: Molotov y Los Estrambóticos, ambos fervientes seguidores del club Universidad Nacional, a tal grado que escribieron las canciones: Me vale Vergara el Guadalajara y Cómo no te voy a querer, respectivamente. Y qué decir de aquel disco de El Gran Silencio, titulado: Libres y Locos, que hace pensar en la barra de los Tigres.

El público que escuchaba esos géneros y que además simpatizaba con alguna barra comenzó a hacer suyo lo extranjero, como sucedió con el signo de la banda: 2 minutos; grupo emblemático del punk-rock argentino que tuvo mayor recepción por los hinchas del club América, especialmente con la canción: Amor suicida. El escudo de la banda sudamericana se podía ver en algunos de sus trapos que lucían en las gradas del estadio Azteca, aunque también ese dibujo se volvió ícono en toda Latinoamérica, por lo que no fue exclusivo de las barras azulcremas. En el caso de los Auténticos Decadentes y Los Fabulosos Cadillacs, se dejaron de entonar sus coros en las fiestas para convertirse en clásicos de la banda futbolística dado que: Vení Raquel o Matador, eran las preferidas en los convivios y en los partidos de la acrecentada afición futbolera.

En tanto, grupos de distintos géneros dispararon su energía de las guitarras para ligarlo con este deporte. Algunos grupos como: La venganza de punk Ramón, Seguimos Perdiendo, No tiene la Vaca, Barra Brava, Los chidos one, Nacidos del Odio, Radio Obrera, o las bandas de surf, como Los Elásticos, dejaban en claro a los presentes su afición por un equipo de futbol. Recientemente, bandas como DLD o Los Daniels, han incluido en sus repertorios sino canciones de futbol, sí algunas referencias. Por otro lado, el aumento del gusto por la música villera ha tenido frutos, pues han surgido algunos grupos mexicanos de este género musical.

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El vínculo música-futbol que cada vez acapara más la atención ha sido aprovechado por las producciones deportivas de las televisoras comerciales que han recurrido a la música para refrescar sus transmisiones y programas de análisis. El más llamativo es la oferta de TV Azteca, quién incluye mediante rap la descripción de los equipos a jugar en la siguiente jornada mostrando imágenes de las barras en las tribunas, a la vez que aluden a los barristas sacando humos, tocando un bombo y saltando, mientras los raperos hacen lo suyo. Lo anterior da pauta para ver el otro lado de la moneda, es decir; si la música ha sido la refracción del sentir por la pelota, al mismo tiempo refleja la podredumbre que implica. Quizá en México este contrario no sea tan notorio como en otros países, cuando menos lo suficiente para que haya una prueba contundente, pero se puede poner de ejemplo el caso de: Clase B (hip-hop de Oaxaca) con su canción: Es negocio el futbol, en la que se puede escuchar que este deporte es la enajenación del pueblo de mexicano.

Hoy en día varios son los géneros que involucran el balompié en sus letras, así, el amor por el futbol se nutre. Si bien la inclusión de este deporte se reduce a unos cuantos estilos musicales, es importante tomarlos como parte de las diferentes expresiones que conlleva el balón fuera de la cancha. No es raro que haya sucedido esta relación si se toma en cuenta que el futbol puede ser un catalizador para las personas, como se ha dicho en varias veces que cuando se ve al “referí”; se ve al jefe, al novio o a cualquier gente que uno desee ahogar por un momento por hacer la vida imposible.

Por eso, el futbol y la música no pueden ir separados

ya que permiten una doble sublimación de la rutina. Es necesario expresar, con melodía o no, sea con una mentada de madre o con una vista acosadora al rival, que uno no está conforme con la estancia en su butaca o en su sillón. Es menester dar el aliento a la aspiración de la eternidad de lo efímero como lo es el futbol, y una canción con buena compañía parece ser lo mejor.