4359236389_7da6b11ac5_o

Óscar Téllez y otros casos de fugacidad

A veces, mientras realiza su trabajo en el aeropuerto de Barajas, Óscar Téllez ve a los futbolistas que llegan o se van. Entonces recuerda cuando él era quien llegaba o se iba para jugar futbol. No les dice nada; no es especialmente aficionado de contar la historia de cómo paso de las canchas a ordenar maletas en el Aeropuerto Internacional de Madrid. Óscar Téllez jugó para el Deportivo Alavés, el Villarreal y el Valencia. Incluso fue llamado a la Selección de España, con la que disputó 4 partidos. Con el Deportivo Alavés logró el subcampeonato de la UEFA Europa League, lo máximo que ha ganado ese equipo. Jura que Pep Guardiola le chuleo su manera de jugar, y su nombre se puso sobre la mesa para llegar a Real Madrid. ¿Cómo llega un jugador con ese historial a ser maletero anónimo en un aeropuerto? Suerte. Buena o mala, es indiscutible que la suerte es elemental para mantenerse en un ambiente como el futbolístico.

tellez-en-un-partido-con-la-seleccion-espanola-aedfi

Téllez tuvo un enfrentamiento con el dueño de su equipo, lo que a la postre lo retiró del futbol. No fue una lesión, o poca capacidad... simplemente no le cayó bien a la persona que tomaba las decisiones. Es muy fácil olvidarnos que el futbol no es eterno, y que hay un mundo demasiado real afuera del estadio. Las carreras de los futbolistas son fugaces y surreales; viven dentro de una burbuja que cuando se rompe, puede llevar a destinos indignos para quienes algún día fueron héroes dentro de sus instituciones. El caso de Garrincha es un gran ejemplo: el Ángel de los Pies Torcidos era la pareja indiscutible de Pelé. Cuando estaban en la cancha, Brasil nunca perdió un partido. Campeón del mundo, campeón con el Botafogo, ídolo de las masas y uno de los mejores jugadores que nos ha dado este deporte. Murió en la pobreza, a los 49 años de una intoxicación alcohólica.

escanear0009

Otro brasileño, pero que resuena más en la mente de los aficionados mexicanos es Cabinho. El delantero de Pumas, quien fuera uno de los mejores extranjeros en nuestro país actualmente vive en Salvador de Bahía, con diabetes y en el anonimato, lamentando la ingratitud del futbol que lo resume en una muy elocuente frase:

Cuando era futbolista me besaban los pies, pero luego se olvidan de ti y te dan una patada por la cola

imagennn

Fugacidad describe perfectamente lo que significa ser futbolista: breve, brillante, buscada por todo el mundo y olvidada una vez que la siguiente aparece. Es difícil como aficionados darles el mismo trato todo el tiempo, o esperar que por el simple hecho de haber sido famosos ya tengan la vida resuelta. Pero tal vez, por un sentido más humano, habría que cuidar más esos detalles. Muchos de esos jugadores vienen de condiciones muy difíciles; su labor es jugar futbol y darnos alegrías, pero no saben hacer nada más. Como sociedad, nuestro trabajo debería hacer que su transición desde el Olimpo al mundo de los mortales sea más sencilla. No dejar a ninguna persona atrás.

Por: Bernardo Otaola /@bernaov

pies-bola-futbol-162003