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Pier Paolo Pasolini y su filosofía del futbol

Povero angelo benedetto canta Lucio Dalla en la L'ultima Luna y siempre que lo escucho en esas viejas grabaciones pienso un poco en el primer Pasolini, en ese muchacho que se escapa de su pueblo natal a los 23 años, perseguido y juzgado. Es en esa primera mirada a unos versos que ensalzan las cenizas de un pensador condenado (Le ceneri di Gramsci, 1957), que encuentro también rastros y testimonios de su amor por el futbol. Pues atrás de la figura, también en perpetua rebeldía encontramos al poeta y al hincha que conoce los secretos del balón y la belleza tierna de las palabras.

Pier Paolo Pasolini. Ilustración por Mario Bernal @Mario_Bernal_8

Pier Paolo Pasolini. Ilustración por Mario Bernal @Mario_Bernal_8

Apasionado por excelencia del futbol, es quizá en su ensayo Il calcio 'è' un linguaggio con i suoi poeti e prosatori (1971) en donde plasma de manera clara, la condición de un sistema no referencial, es decir entiende como Saussure que todo signo lingüístico es arbitrario, pero siempre en función de valores relativos. Pues en el acompañamiento del balón existe una poesía que significa ya no por medio de las palabras, sino por medio del toque. Y es que ya no son las estructuras internas y su propia lógica en el lenguaje lo que nos interesa, sino todo lo contrario, cómo se comportan los sujetos dentro de ese ese lenguaje, de ahí que Wittgenstein en Philosophische Untersuchungen (Investigaciones Filosóficas) apele al concepto de Familienähnlichkeiten (Familia), como fundamento crítico ante el modelo esencialista que habría pensado de manera rígida no solo cualquier lenguaje, sino al balón mismo.

Para Pasolini el futbol es un sistema de signos no verbal, que sin embargo posee un código definido. Es decir, significa por medio las jugadas y la estructura táctica.

Es así que el hincha del Bologna y de la Nazionale se convierte pronto en un crítico que se sube a la concepción de Barthes, abandonando todo sistema lingüístico clásico. Es un segundo Wittgenstein en el futbol, es un artista que se da cuenta que la estructura interna de la pelota es también propia de una reflexión filosófica, donde encuentra un texto que emana de la cancha. En donde todos somos a un tiempo prosistas y poetas.

Quién hubiera pensado que ese joven que tenía pinta de poeta urbano, no solo trabajaba con las palabras sino también con las imágenes. No solo creía en una revolución perpetúa que nos arrastraría a todos en un torbellino de autenticidad, sino también soñaba con rencarnar en un jugador de futbol. Su muerte es un misterio que aún hoy nos duele, su pasión el futbol. La vida, condición indispensable para rebelarse y sonreír. Pues el árbitro ha pitado el inicio del juego y es momento de despertar. Pasolini en otras palabras, sigue más vivo que nunca.

Por: Andrés Piña/@AndresLP2

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