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Petrone, el primer 9

Su destino empezó en la portería. A los 16 años, Pedro Petrone comenzó de cancerbero en el equipo Solferino de la 3era división uruguaya, hasta que alguien se dio cuenta del gran poder que tenía en la pierna. Nacido en 1905 en la ciudad de Montevideo, fue uno de los delanteros más mortíferos que tuvo este juego. Gran parte de su carrera la jugó en el Nacional de Uruguay donde fue campeón en 1924 y 1933, marcando 146 goles en 128 encuentros. Ganó la medalla de oro con su selección en las olimpiadas de Amsterdam y París, campeón del mundo en 1930 y campeón de América en 1923, 1924 y 1927. Jugó también en la Fiorentina, siendo de los primeros americanos en ir a probar suerte en el viejo mundo. Como dato curiosos, fue el primero en ser operado de los meniscos; operación de la que la gente salió diciendo le iban a tener que cortar la pierna. Pero esta carrera impresionante no hubiera sido lo mismo de no ser por un detalle particular: No jugó donde le decían.

suarez

Hablamos de un tiempo en el que no existía un killer del área. El centro delantero fungía más como un 10, un creativo detrás de los volantes y los extremos. Petrone, como ya se había dicho, tenía una potencia en la pierna que se cuenta, era capaz de desmayar arqueros y perforar redes. Además de correr los 100 metros en 11 segundos. Tamaño portento de jugador estaba desaprovechado en esa posición, así que se subió al área, inaugurando la posición del 9 tal y como la conocemos.

hugo sanchez

El conocido estilo Petrone fue lo que le permitió hacer todos los goles que hizo y llevar a sus equipos a la gloria. Si el rebelde charrúa no hubiera subido, nos habríamos perdido de jugadores de la talla de Hugo Sánchez, Zamorano, Ronaldo, Bergkamp o su compatriota Luis Suárez. O tal vez no. Al final de cuentas, el futbol evoluciona, y así como el 10 que tradicionalmente solo se dedicaba a hacer exquisiteces, ahora tiene que cumplir funciones más de sacrificio, requeridas en este futbol más rápido, exigente y físico. Muy probablemente a la larga hubiéramos tenido otro jugador que simplemente dijera ¿y si me voy más adelante?, pero la historia quiso que esa decisión le tocara a Pedro Perucho Petrone Schiavone. Gracias.