Plácido merengue

Nació hace 73 años en el corazón de España una de las voces más sobresalientes, potentes y versátiles de nuestros tiempos, y un célebre aficionado al futbol. Además de ser barítono, tenor, director de dos de las óperas más importantes de Estados Unidos y premio Príncipe de Asturias, Plácido Domingo es un ferviente hincha del Real Madrid.

Hijo de cantantes de zarzuela, cuando el niño Plácido comenzaba con sus primeras interpretaciones de El Granado de Agustín Lara, a cinco kilómetros de su casa, el club merengue vivía su primera época dorada en el estadio Santiago Bernabéu. Mientras Di Stéfano, Puskas, Gento y Kopa retacaban las vitrinas con Ligas y Copas de campeones, Domingo se involucraba a sus escasos dieciséis años con los coros de Enrique Guzmán y César Costa en la Ciudad de México. Un año más tarde debutaría como barítono en el teatro Degollado de Jalisco, y luego lo haría como tenor en Monterrey. Pero fue en 1962, año en que Chile celebraba su primer Mundial de futbol, que Plácido Domingo dio el saltó histórico cuando se unió a la Ópera del Tel Aviv, en donde estuvo dos años.

Desde ese momento, la carrera del español ha ido in crecendo, ha sido un trotamundos de las óperas e interpretó el tema oficial para la Copa del Mundo de España 1982. Ha aprovechado tanto su voz como su talento musical para la dirección, producción y composición, y destacan sus obras filantrópicas en eventos como el terremoto de la Ciudad de México de 1985 y el huracán Paulina. El tenor se ha adaptado con facilidad a los oídos del mundo, interpretando a la perfección obras en italiano, francés, alemán, español, inglés y ruso, con más de noventa papeles en escena.

Plácido Domingo es seguidor del Real Madrid, un club tan prolífero y exitoso como él. Cuando los merengues celebraron su centenario, le pidieron que interpretara el himno conmemorativo, mismo que cantó bajo la lluvia. La celebración de los primeros cien años del club es un recuerdo amargo para muchos aficionados, pues no sólo llovió cuando se entonó el nuevo himno, también llovió sobre la fortuna de los blancos, que fueron derrotados por el Deportivo La Coruña en la final de la Copa del Rey el día exacto del centenario. Más adelante, Domingo volvería a interpretar el himno como parte del festejo por el título 32 de la Liga española.

Nacidos en la misma ciudad custodiados por la Cibeles, Plácido y el Real Madrid parecen haber sido forjados bajo la misma constelación, y a lo largo de su historia han cosechado triunfos que los convierten en orgullo puro para los madrileños: el tenor-barítono más versátil y talentoso reconocido mundialmente, y el mejor club del siglo XX (según la FIFA), ganador, multimillonario, y exitoso, se combinan para que los madrileños disfruten, enfundados en una casaca blanca, del futbol y la ópera por internet en el fin de semana… de un plácido domingo.