Preguntas múltiples: ¿Qué veo cuando veo futbol? (no sólo para principiantes)

Por: Emilio Posadas Certucha

En primera instancia veo lo mismo que cualquier otro: 22 personas actuando de manera extraña atrás de un balón; gritan, se empujan, corren, chocan, lloran, sonríen. No entiendo qué es lo que pasa, por si fuera poco, hay otras personas –miles- actuando de manera similar en sus asientos. Otros, en forma de voces, me tratan de explicar el juego con números, estadísticas e historias que suenan a hazañas pero están “empañadas” por mi falta de conocimiento.

Algo importante está pasando y no lo entiendo; entonces, la pregunta obligada: ¿Qué estoy viendo? No estoy seguro si es un juego, no parece que se diviertan como niños. ¿Un deporte tal vez?, de ser así, ¿Por qué los anuncios constantes que incluso a veces no me dejan ver el partido?

¡Ya sé! Es un negocio; sí, un negocio. No puede ser de otra forma, hay demasiado dinero involucrado e intereses. Pareciera que todo gira en torno al dinero. Pero de ser así ¿por qué lloran? No son los jugadores quienes pierden dinero, y los aficionados, aquellos “jugadores” que por falta de talento u oportunidades juegan sentados, sabían que su inversión inicial no era garantía de nada. Entonces, ¿sí es un negocio? Creo que no.

¿Es arte?, sin duda hay técnica, y un estilo que parece cambia con el tiempo. Incluso esas personas en forma de voces actúan como críticos de las obran que presentan los “artistas del juego”. Veo también improvisación y estética. Pero no hay museos, más allá de la memoria del aficionado, que guarden esas “pinceladas” de genialidad; es demasiado efímero, y tal vez circunstancial, como para ser arte. Aunque esa idea me gustaba.

Podría ser; tal vez; se me ocurre, que de alguna forma lo que estoy viendo es cultura, al menos un tipo de cultura. Esas personas tienen un especie de lenguaje propio: “volumen de juego”, “de primera intención”, “3 dedos”, y la más desconcertante de todas sus expresiones: “hacer tiempo”, ¿Cómo? Incluso tienen sus propias matemáticas, 4-4-2 parece significar 11 y no 10. Al mismo tiempo hay signos y símbolos, algunos los traen en el pecho, otros sus colores. Vaya, ¡Hasta tienen himnos! Pero, para muchos dura sólo 90 minutos esa cultura, probablemente sea otra cosa.

¿Política? Veo personas que siguen a otros basándose en promesas y acciones. Percibo una especie de esperanza en cada partido, como cuando hay un cambio de gobierno, por parte de las gradas que siempre deja a unos satisfechos y a otros muchos, decepcionados. Sin embargo, si es política, ¿por qué ganan los que menos tienen?, ¿por qué siempre el marcador empieza igual para ambos equipos?, ¿por qué no ganan los que tienen más seguidores?; ¿Por qué es justo?

No sé qué estoy viendo. No alcanzo a descifrar sus códigos; a entender sus formas. Tampoco su “política”, ya ni se diga sus matemáticas. Lo único que queda es seguir preguntando ¿Qué veo cuando veo futbol? La respuesta que encuentro es que no hay una; es lo que cada uno tome de ese encuentro con el futbol, en el código futbolístico: “es un balón dividido”. Pues hay en este ritual: arte, política, cultura, tristeza, intereses, ciencia, esfuerzo, esperanza, alegría, llanto, pasión, negocio, representación. En esencia: nosotros.

Cuando veo futbol, veo un espejo.